Juanetes. ¡Qué dolor! Es lo primero que se le pasa a cualquiera por la cabeza cuando le nombran esa palabra. Hoy os vamos a dar unos consejos para evitarlos y para aliviarlos en el caso de que ya ronden por nuestros pies.
Lo primero es olvidarse de los zapatos que aprisionan y ahogan los pies, que es la mejor prevención para los juanetes, especialmente si pasas mucho tiempo con los zapatos puestos.
Si ya están ahí, produciendo un dolor en el pie que casi nos impide caminar, hay una planta, la olorosa y pura azucena, que data nada menos que del siglo XVII antes de Cristo, que puede ayudar a aliviar las molestias. Lo primero que hay que hacer es conseguir unos cuantos pétalos de esta flor, que también se conoce como lirio blanco, y sumergirlos en un poco de brandy. Después de dejarlos en remojo durante cinco minutos, se aplican por la parte más rugosa del juanete y se deja un cuarto de hora. Aunque no desaparecen, el alivio es inmediato.
También puedes utilizar una cataplasma de habas frescas calentadas al horno. Se meten en el horno, se machacan se aplican templadas con la ayuda de una venda. ¡Qué alivio!
