La mayoría de las manchas de la piel son típicas de la edad, pero algunas aparecen también por culpa del sol. Hoy en día, tener estas manchas no es nada del otro mundo, pero antaño, cuando ni las pecas estaban bien vistas, era un auténtico sufrimiento tener que quitarlas.
Para conseguir una piel blanca e inmaculada, existe un ungüento con el que conseguir aclarar y casi hacer desaparecer las manchas de la cara. Machaca en un mortero una pizca de pipas de calabaza y, cuando casi estén reducidas a polvo, mézclalas con un chorrito de aceite de oliva.
Esta pasta debes aplicarla cada noche en todas las manchas y, aunque desaparezcan, sigue poniéndotela unos días como prevención. Otra opción si no quieres utilizar esta pasta, es frotarlas con una infusión de hojas de parietaria. Eso sí, si tienes la piel irritada por lo que sea, no te pongas nada para evitar problemas.
Por último, os recomendamos que si no queréis tener manchas os acostumbréis a comer cada día un puñado de arándanos frescos o en su defecto mermelada hecha con estos frutos tan sabrosos.
