Las arrugas, ese problema que trae de cabeza a las mujeres a partir de una determinada edad. En muchos casos se recurren a tratamientos y cremas carísimas para su prevención o desaparición, pero la mayoría desconoce que hay remedios caseros que consiguen iguales o mejores resultados y que no tienen coste excesivo.
Un claro ejemplo de ello es la manzana, esa fruta que está en los mercados durante todo el año, además de ser un alimento rico y sano, tiene otras muchas utilidades, entre ellas el de tratamiento de belleza.
Para prevenir la aparición de arrugas, y más ahora, en verano, cuando el sol daña la piel si no se protege convenientemente, sólo hay que coger una manzana, exprimir su jugo fresco y extenderlo bien por la cara y el cuello, hasta dejarlo secar. Para que sea efectivo hay que hacerlo una vez a la semana. Los resultados se comienzan a notar enseguida.
La manzana, además, es un buen fortalecedor para las encías. De hecho, expertos odontólogos recomiendan comer manzanas crudas para lograr este efecto. Además, ayuda a blanquear los dientes y mejora el mal aliento.
Pero no acaban aquí las virtudes de esta rica fruta, porque su zumo (mejor recién exprimido para que no pierda propiedades), es rico en hierro, por lo que los médicos lo aconsejan para las mujeres embarazadas y para todas aquellas personas que tiene tendencia a tener anemia.
