Archivos de la categoría ‘Piel’

Pies siempre frescos (da igual la época del año)

Hoy os vamos a hablar de los pies. Una zona a la que algunas personas dedican mucho tiempo y otras no tanto (y así les va).  Hace muchos años, según me han contado algunas personas de avanzada edad, eran habituales los llamados baños de pies, para evitar problemas de olores.

El problema de los pies malolientes sigue existiendo, pero afortunadamente también tenemos remedios caseros para evitarlos. Como hace años, es fundamental tener una palangana en casa. Las plantas más refrescantes del herbolario para darles un buen baño a nuestros pies son el romero, la hierbabuena y la menta, que las mezclaremos y las llevaremos a ebullición en un litro de agua. Espera 20 minutos y filtra. Después, echa el zumo de dos limones y ponlo en la palangana (o en el vidé, en caso de que no tengas). Mantén los pies sumergidos durante quince minutos y di adiós a olores desagradables durante todo el día.

Otro remedio que debéis tener en cuenta es que después del baño hay que secar  a conciencia los pies, sobre todo entre los dedos. A continuación puedes darle un masaje con alcohol o vinagre de sidra. Cualquiera de estas dos sustancias desinfectará los pies y contribuirá a evitar el mal olor.

Por último, y parte fundamental, es seguir una dieta rica en silicio, un mineral que regula la producción del sudor, y que se encuentra en alimentos como las fresas, las cebollas, las almendras y las uvas. Pruébala y ya verás cómo nadie sale corriendo cuando se siente al lado tuyo en el metro o el autobús.

Luce una piel sin manchas

Hoy os vamos a hablar de esas antiestéticas manchas que, generalmente, con el paso de los años salen en nuestro rostro y en otras partes del cuerpo, como las manos. En la mayoría de los casos el sol suele ser el culpable. Hoy por hoy tener estas manchas no es nada del otro mundo (y hay multitud de tratamientos -caros- que las eliminan), pero por si acaso aquí os dejamos una serie de trucos naturales para quitarlas.

Para conseguir una piel blanca e inmaculada prepara el siguiente ungüento. Machaca en un mortero una pizca de pipas de calabaza y, cuando las tengas casi reducidas a polvo, mézclalas con un chorrito de aceite de oliva. Esta pasta se aplica todas las noches en las manchas. Aunque desaparezcan, conviene seguir usándolo unos días más como prevención.

Otra solución es una infusión de hojas de parietaria. Eso sí, no se te ocurra ponerla sobre una piel irritada.

Por último, es más que recomendable comer un puñado de arándanos o unas cucharadas de mermelada de este fruto para conseguir esa anhelada piel sin manchas. Un alimento que nos deja guapas por fuera y nos cuida por dentro. ¡Qué lujo!

¿Piel grasa? ¡Despídete de ella!

¿Tienes la piel de tu cara grasa? ¿Necesitas cosméticos especiales para evitar granitos y otras imperfecciones? Entonces sigue al pie de la letra nuestros consejos de hoy.

Muchas de las cientos de cremas de la actualidad para combatir la piel grasa contienen té en su composición. Y es que esta planta, ligeramente astringente, resulta muy adecuada para eliminar la grasa de la piel. La infusión de té frío, aplicada a diario con un algodoncito, te dejará el rostro fresco y limpio, sin sombra de grasa. Si utilizas té negro, además, lograrás que tu piel adquiera un atractivo tono dorado.

Otro remedio muy efectivo para este tipo de pieles es la loción de rosas que se puede preparar en casa en muy poco tiempo. Se mezclan dos partes de agua de rosas (se vende en droguerías y farmacias) y una parte de agua de colonia. Luego se aplica en las zonas grasas, como pueden ser la frente, la nariz o la barbilla, evitando de este modo los brillos.

Por último, os vamos a dar la receta de la mascarilla de María Antonieta, nada más y nada menos. Hay que calentar un cuarto de leche, una cucharadita de zumo de limón y otra de coñac. Cuando esté templada, se echa sobre el rostro y se enjuaga a los quince minutos. Después de estos consejos ya puedes presumir de piel bonita.

Cuidados prácticos para las quemaduras

Desde el momento en que nos ponemos en acción, que sacamos un pie de la cama para iniciar una nueva jornada, estamos expuestos a las siempre dolorosas y molestas quemaduras. La plancha, el aceite caliente de la sartén, la olla hirviendo. Hoy desde aromasdesalud queremos ofreceros algunos remedios para aliviar esas molestias, recordando, como siempre, que sólo se apliquen en el caso de que sean leves; las graves siempre tiene que verlas un médico.

Cuentan que hace ya muchos muchos años las quemaduras se aliviaban con tinta negra, aunque había gente que recurría a una solución mucho más práctica y menos correosa. Cogían nieve en una botella, la guardaban en una botella de vidrio y la guardaban para si surgía un accidente doméstico de estas características. Y es que, según cuentan los más mayores, el agua de la nieve es formidable para aliviar las quemaduras.

Otro truco que se usa desde hace muchos años es el de la patata cruda, que además evita que salgan ampollas. Si alguien se quema, se parte una patata, nueva a ser posible, y se coloca sobre la zona afectada.

Por último, os recomendamos que probéis a untar la quemadura con aceite de oliva. El remedio será mucho más útil si se añade un puñado de flores de azucena. En cualquier caso, ¡mucho cuidado!, que es el mejor consejo que podemos seguir.

¿Sabías que el papel de fumar es bueno para curar cortes o rasguños?

Hoy en aromasdesalud vamos a hablar de algo tan sencillo y cotidiano como los cortes o rasguños. Algo que está a la orden del día y que nos puede pasar en cualquier momento: en el trabajo con un triste folio, en la cocina cortando algún alimento o con un inoportuno cristal que alguien olvidó en el suelo. Os vamos a dar algunos remedios tan prácticos como sorprendentes.

El primero de ellos es aplicar papel de fumar sobre la herida o rasguño. Aunque no os lo podáis creer es una tirita de tanta eficacia que, a no ser que el corte sea muy profundo y allá que acudir al médico a que te den puntos de sutur, cierra rápidamente la herida.

Otro truco, que ya utilizaban los más mayores era mezclar la miga tierna de pan con leche caliente y una yema de huevo, haciendo una especie de cataplasma, que se aplicaban sobre la parte afectada y renovaban cada vez que se secaba.

En cualquier caso, no hay que olvidar que ante cualquier corte o rasguño, lo primero que hay que hacer es lavarlo muy bien para evitar posibles infecciones. Para ello, además del clásico aclarado con agua y jabón, os damos otro remedio, que consiste en una infusión concentrada de salvia y tomillo, a partes iguales. Después, si no queréis que quede marca, podéis acudir a aceites esenciales tan regenerantes como la caléndula o el árbol del té. La sensación será como si ahí no hubiera pasado nada.

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