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¿Conjuntivitis? ¡Nunca más!

Conocida también como la infección de ojos que provoca quemazón y lagrimeo, la conjuntivitis, que nos deja los ojos pegados y es tan molesta, tiene algunos remedios caseros que pueden ayudarnos a mejorarla, siempre y cuando se detecte a tiempo.

Un método infalible y rápido para atajar este mal se esconde en los pétalos de rosa, que en la antigua Roma se consumían como exquisito alimento. Fue el médico árabe Avicena el que preparó por primera vez agua de rosas, tan recomendable para hacer lavados oculares.

Para ello debéis preparar una infusión con 20 gramos de pétalos en medio litro de agua, filtralo y hacer dos lavados fríos al día. En caso de no tener lavaojos, pueden utilizarse unas copitas como las que se usan para tomar fino.

Se coloca, con el líquido dentro, sobre el ojo, se echa la cabeza hacia atrás y se parpadea varias veces para que el agua de rosas impregne totalmente la zona y actúe contra la infección. Si no se dispone de pétalos de rosa, los lavados pueden hacerse con infusión de lechuga, aciano o manzanilla.

Estos lavados pueden sustituirse por compresas en los ojos. En este caso, la eufrasia es la más indicada. Se deja en infusión una pizca de esta hierba y, templada, se pone en los ojos durante un cuarto de hora con una gasa o paño fino bien limpio.

Pétalos de rosa contra la conjuntivitis

La conjuntivitis es una de las infecciones de ojos más molestas que se pueden sufrir.  Sus síntomas son claros: quemazón, lagrimeo, escozor y ojos pegados. Hoy desde aromas os queremos dar un método rápido e infalible para atajarla, que lleva como ingrediente principal los pétalos de rosa (en la antigua Roma se consumían como un manjar, un alimento exquisito)

Cuenta la historia que fue el médico árabe Avicena el que preparó por primera vez el agua de rosas tan recomendable para hacer lavados oculares. Para ello necesitas hacer una infusión con 20 gramos de pétalos en medio litro de agua; después lo filtras y se hacen dos lavados fríos al día.

Si no tienes a mano el llamado lavaojos (especialmente indicado para tratar este tipo de dolencias) pueden echar mano de una de las copitas que normalmente se utilizan para tomar finos. Se coloca, con el líquido dentro, sobre el ojo, se echa la cabeza varias veces hacia atrás y se parpadea repetidamente para que el agua de rosas impregne totalmente el ojo y actúe contra la infección. Si no se dispone de pétalos de rosa, los lavados pueden hacerse con infusión de lechuga, aciano o manzanilla.

Estos lavados, además, pueden sustituirse por compresas en los ojos. En este caso, la eufrasia es la más indicada. Se dejan en infusión una pizca de esta hierba y, templada, se deja actuar un cuarto de hora con una gasa o paño fino sin restos de detergente. Sigue nuestros consejos y di también adiós a la molesta conjuntivitis, que ahora que se acerca la primavera empieza a ser especialmente molesta.

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