En los pueblos no había quien tuviera mejor voz que los pastores. Por muchos gritos que dieran a su ganado, siempre mantenían su voz intacta. Su secreto era la cabeza de ajos que siempre llevaban en el zurrón. Y es que comer abundantes dientes de ajo frescos es muy bueno para la voz (no tanto para el aliento).
Pero si prefieres un remedio más dulce, prueba este jarabe de higos y miel. Se prepara hirviendo unos cuantos higos secos con muy poca agua y algo de miel. Cuando esté muy blandos (casi deshechos) remueve bien hasta obtener un puré líquido.
Toma varias cucharadas al día de este dulce jarabe y conseguirás una voz de cantante de ópera (siempre se exagera un poco). Además, si tienes tendencia a sufrir afonía, te recomendamos hacer gárgaras con infusión de salvia, una planta que cura casi todo y que calma las posibles irritaciones de garganta y aclara la voz.
Y si lo que quieres es un remedio rápido para conseguir una voz cristalina, tan sólo tienes que licuar unas cuantas hojas de col cruda y beberte el jugo. Su sabor no es tan desagradable como podía parecer y resulta muy eficaz. Para suavizarlo, puedes añadirle un poco de zanahoria. Prueba y verás.


