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Perfume casero con aceite de jazmín

Hoy os vamos a dar la fórmula para crear un perfume casero y completamente natural a través de la aromaterapia, algo que, aunque parezca complicado, resulta realmente sencillo. Para ello, lo primero que vamos a utilizar es una base de aceite de yoyoba, uno de los básicos, que se convierte en la base perfecta, ya que posee una consistencia de cera y es compatible con los aceites de la piel. Además, se conserva bien, lo cual es muy importante, ya que una mezcla de perfume es algo que se quiere utilizar durante un periodo largo.

Elegir aceites esenciales para un perfume es algo muy personal, al igual que cuando elegimos una fragancia en una tienda, pero la combinación que utiliza jazmín puro aporta un aroma floral, afrutado y de madera muy agradable en la piel.

En cuatro cucharadas de té de aceite de yoyoba, añade dos gotas de jazmín, cuatro de sándalo y otras cuatro de mandarina. Pon un poco de esa mezcla en las muñecas y detrás de las orejas. Verás que se trata de una fragancia muy sutil y no tan obvia como los perfumes comerciales, pero ten en cuenta que estás utilizando ingredientes naturales, mientras que los perfumes comerciales están fabricados con sustancias químicas sintéticas. Una vez que te acostumbres a la sutileza de los aceites esenciales como perfume, verás cómo cambian tus preferencias en este sentido.

Los perfumes naturales permiten mil y una alternativas

La rosa: esa bella, delicada y terapéutica flor

La rosa es, por excelencia, símbolo de los enamorados. Pero además, dos tipos de ellas producen fragancias de uso aromaterapéutico. La primera es la rosa de Damasco (Rosa damanascesa) de no más de 5 centímetros, con pétalos de color rosa intenso y un centro amarillo dorado. Esta rosa se ha cultivado durante siglos en Turquía y parte del Este de Europa como fuente principal de “Rosa Otto”, el aceite esencial destilado al vapor de pétalos de rosa.

El “Rosa Otto” posee un aroma dulce parecido a la miel, con un leve matiz cítrico. Es difícil de procesar, ya que sus flores deben recogerse a mano, y se necesitan nada menos que 200 para producir una sola gota de aceite esencial (de ahí también su precio). Algunos proveedores venden esta variedad ya diluida, como un o dos gotas en aceite vegetal, menos cara, pero los aromaterapeutas profesionales utilizan el aceite puro, sin diluir.

La segunda rosa que os vamos a dar a conocer es otra especie muy perfumada, llamada Rosa centifolia. Tiene unas flores más grandes, con pétalos muy compactos. Se cultivan comercialmente en Marruecos y Turquía, y se procesan químicamente con disolventes para obtener rosa pura, con un aroma distinto, mucho más fuerte y dulce. La rosa pura es más barata que la “Rosa Otto”, pero es igualmente eficaz desde el punto de vista terapéutico. Sin embargo, estos dos productos de rosa se utilizan de forma distinta en aromaterapia.

El “Rosa Otto” se usa en mezclas de masaje para ayudar en caso de traumas emocionales, como tristeza, pérdida o dolor emocional profundo. Su sutil fragancia envuelve y calma. Utiliza dos gotas de esta rosa, cuatro de mandarina, dos de incienso y ponlas en cuatro cucharadas de té de aceite vegetal. Otra de sus utilidades es para la piel inflamada, quemada o dañada, y se ha demostrado que cura quemaduras por radiación.

La rosa pura se utiliza extensivamente en la formulación de cremas naturales y en productos de cuidado facial. Tiene un efecto tonificante y suavizante sobre las capas superiores de la piel, y ayuda a mejorar la apariencia de las estrías y las varices. Puedes probar un aceite facial con dos gotas de rosa pura y otras tantas de jazmín en cuatro cucharadas de té de aceite de yoyoba. Esta mezcla nutre completamente las complexiones maduras o secas, y se recomienda especialmente como tratamiento nocturno.

La Rosa damascena, con sus pétalos de rosa color intenso.

Otro masaje facial de lujo con flor de azahar (neroli)

Hola de nuevo, amig@s. La flor de azahar o neroli posee unas cualidades magníficas para la piel, especialmente para el rostro, y por eso vamos a contaros un secretillo con el que conseguiréis una complexión clara y una piel más suave.

Empezaremos con una limpiadora hecha a base de aceite esencial de neroli y avena. Sólo hay que coger una cucharada sopera de avena fina en un plato y añadir un yogur natural. Una vez que esté bien mezclado se le echan dos gotas de neroli. Es muy importante que se aplique sobre la piel limpia para que el efecto sea el deseado. Hay que hacerlo en pequeños círculos y siempre evitando la zona de los ojos. Una vez terminado el proceso, enjuaga el cutis con agua y sécala dando golpecitos suaves. La avena y el yogur son limpiadores, mientras que el neroli suaviza la piel.

Además de bonita, la flor de azahar posee cualidades rejuvenecedoras de la piel.

Y seguimos con un aceite facial de neroli, jazmín e incienso, que haremos poniendo en cuatro cucharadas de té de aceite vegetal muy nutritivo (como pueden ser la yoyoba o el hueso de albaricoque) dos gotas de neroli, un de jazmín y una de incienso. Luego también hay que masajearla suavemente. Para toda la cara nos basta con media cucharada de té y con esta mezcla tendremos para ocho aplicaciones, evitando, además, perder tiempo cada día en realizarla. Ya me contaréis.

Aceite especial de incienso para caras con piel madura o seca

Como cosmético y como aceite esencial para la piel, el incienso es supremo. De hecho, como ya os hemos contado, la propia Cleopatra ya lo utilizaba en sus tratamientos de belleza. El incienso facilita la sustitución normal de las células superficiales de la piel, creando una textura suave. Se recomienda particularmente para pieles maduras o secas, que necesitan una nutrición extra o para reparar la piel dañada por el sol o por el viento.

Si tenéis la oportunidad de probarlo, algo que os recomendamos, veréis que este tratamiento facial exquisito es suave y dulce, con matices florales. Os recomendamos que se utilice por la noche, eso sí, después de limpiar y tonificar la piel correctamente. Para ello hay que añadir dos gotas de incienso, una gota de neroli, una más de jazmín puro en cuatro cucharadas de té de aceite de yoyoba.

La actriz Helen Mirres, un ejemplo de rostro maduro bien cuidado.

Para aplicarlo, se coge media cucharada de la mezcla y se comienza a extender por la cara con pequeños movimientos circulares, empezando por la frente y bajando por la cara. La yoyoba pura es un aceite esencial único, ya que se parece al aceite que crea la propia piel (sebo) y por tanto se absorbe fácilmente, dejando una textura sedosa. El incienso y el neroli, por su parte, suavizan y rellenan la piel, mientras que el jazmín tiene un ligero efecto tonificante. Además, con esta cantidad tenemos para una semana.

Es muy importante mantener una regularidad para que se comiencen a notar los efectos.

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