La manzana, esa fruta prohibida que Eva probó y condenó para siempre a la Humanidad, es un auténtico tesoro para el organismo, con múltiples cualidades para todo tipo de dolencias, desde las estomacales hasta las musculares.
Hoy os vamos a contar algunas de ellas. La primera de ellas es que puede ser tanto astrigente como laxante. Ayuda a mantener el intestino en buenas condiciones. Si se comen crudas y con piel, especialmente en ayunas, tienen un efecto laxante por su contenido en fibras, azufre y fructosa, pero también la pectina tiene la propiedad de retener agua por eso, en caso de diarrea, hace más lento el tránsito intestinal.
Además, hay que resaltar que después del membrillo es una de las frutas más ricas en taninos, sustancias que tienen la propiedad de secar y desinflamar la mucosa intestinal. Los taninos aparecen cuando se oscurece la pulpa por lo tanto para que sea más eficaz como astringente conviene rallarla.
Y seguro que no es la primera vez que oís que comer manzana es buena para mantener los dientes sanos. Pues hay algo de cierto porque dadas sus propiedades bactericidas limpia la boca de bacterias nocivas, pero no hay que olvidar que también tiene ácidos y azúcares que deterioran la placa, así que no debe sustituir al cepillo de dientes.




