Después de una jornada de ajetreo, con los niños, el trabajo, la casa, los problemas del día a día, el cuerpo se merece un momento de descanso. Nada mejor que un buen baño de aromaterapia, un lujo al alcance de todos los bolsillos que reconforte el alma y el espíritu. Lo primero que hay que hacer es preparar el espacio y dejar alrededor de 20 minutos para que los aceites se disuelvan y luego puedan inundar nuestros sentidos. Cuando inicies el baño, notarán como las diminutas gotas de aceite esencial acariciarán tu cuerpo y pondrán a punto tu piel.
El baño debe estar a una temperatura razonablemente caliente. Como sugerencia, es una buena idea añadir dos cucharadas de té de gel de baño no perfumado o dos cucharadas de crema de leche para suavizar el agua y proteger la piel ante posibles reacciones. En cuanto a los aceites, no hace falta que se utilicen demasiados. Para un baño relajante y suavizante de la piel prueba con 3 gotas de lavanda y otras tantas de palisandro. También puedes hacerlo con tres gotas de sándalo y tres de incienso. El resultado es lo importante. Saldrás como nueva, dispuesta de disfrutar de un reparador sueño.
