Incienso: ese gran aliado de la belleza

Hoy vamos a hablaros del incienso, uno de los mejores aliados de belleza de cuantos existen en el mundo de la aromaterapia. El aroma de  madera, resinoso, ligeramente especiado y de fondo dulce del incienso puro es una inspiración instantánea. Mucha gente lo describe instintivamente como “anitguo”, ya que recuerda al interior apacible de edificios sagrados o el aroma sutil de los muebles de madera. Su fragancia facilita una respiración pausada y constante.

Pero haciendo un poco de historia, que tampoco viene mal, conviene saber que el árbol del incienso procede de África y algunos puntos de Oriente Medio, como Omán. Crecen muy lentamente, pero pueden llegar hasta los 10 metros de altura. No se cultivan, sino que crecen en terreno árido, donde sobreviven en condiciones hostiles. Si se corta el tronco o si cae una rama, para evitar perder humedad, el árbol sella inmediatamente el hueco con glóbulos de una resina amarilla y pegajosa. Son estos granos muy aromáticos o “lágrimas” secas del incienso lo que se destila para producir el aceite esencial.

Su perfume se ha venido utilizando en ritos sagrados de la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Griega Ortodoxa durante los últimos dos milenios. Anteriormente era un ingrediente clave en las ceremonias egipcias, usado para embalsamar, como medicina o como cosmético.

Al igual que sucede con el oro o las joyas, el incienso siempre se ha considerado un signo de riqueza. Sin ir más lejos, a la reina Cleopatra le gustaba tanto que hizo traer árboles desde Oriente Medio y los hizo plantar en su jardín aromático privado, para que la resina pudiese convertirse en perfume para ella.

Pero volviendo a la aromaterapia, que es lo que realmente nos interesa, el incienso se utiliza para la piel dañada, como cortes, heridas leves, arañazos…Muchas de ellas se tratan fácilmente con una mezcla sencilla de cuatro gotas de incienso y otras tantas de lavanda, sin olvidarnos de las cuatro cucharadas de té de aceite vegetal. Con la ayuda de un algodón, se aplica una pequeña cantidad de la mezcla sobre la zona dos veces al día.

Si se trata de un tratamiento de inhalación, el incienso limpia el pecho y alivia la tos. Para ello añade tres gotas de incienso y tres gotas de limón en un recipiente de agua casi hirviendo. Notarás un alivio rápido después de hacer unas inhalaciones como las que ya te hemos contado en post anteriores.

Incienso en grano, que luego se convierte en aceite esencial.

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