¡Me sangran las encías!

Aunque antaño lo de ir al dentista no era una práctica habitual como es hoy, los mayores siempre tenían un don especial para detectar cuándo las encías estaban enfermas.

Y como en todas las dolencias, conviene actuar rápido para que no se desarrollen problemas mayores. Ante unas encías inflamadas o sangrantes, nada mejor que frotarlas con hojas tiernas de llantén lavadas, al menos dos veces cada día y a conciencia. Eso sí, sin hacer movimientos bruscos.

Aparte de esta hierba, también pueden utilizarse las hojas de salvia bien lavadas, sin olvidarse de los eficaces enjuages bucales de tomillo y sal. Para ello deberás hacer una infusión con la planta y cuando hierva la dejas reposar siete minutos.

Se filtra y se le añade al agua una pizca de sal. Los enjuages deben hacerse tres al día para que sean más efectivos y mantenerlos mientras las encías no recuperen su buena salud.

Otra planta útil para este problema es la verdolaga, que tiene propiedades antisépticas y antiinflamatorias y que antaño se consumía como alimento. Se aconseja hacer enjuages.

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