Archive for 30 junio 2012

Esto me da mala espina

De todos es sabido que comer un pescado no es una tarea tan sencilla e inofensiva como parece. ¿A quién no se le ha quedado incrustada una espina en la garganta al comerlo?

Además de los trucos de siempre de tragar miga de pan o un trozo de patata hervida que puedan enganchar y arrastrar la espina clavada, os damos otra opción: un huevo duro. Y funciona, porque después de comer uno entero la espina deja de molestar.

En el caso de que ésta sea muy rebelde y no quiera desprenderse, se puede repetir con otro huevo, pero no más.

Otro consejo que os damos en caso de que se os clave la espina es agua fría. Aunque parezca mentira, dicen los más mayores que sumergiendo los pies en un barreño de agua bien fría ésta salta. Conviene hacer movimientos ligeros con los pies, por lo que el recipiente tiene que ser un poco ancho. La bañera, por ejemplo, es un buen lugar para poner en práctica este truco.

Por último, es recomendable tragar pequeños sorbos de vinagre para acabar con la espina. Pero como el sabor no es muy agradable, es mejor optar por comer el huevo duro.

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Remedios contra la hepatitis

Sin lugar a dudas, la hepatitis es una enfermedad que siempre debe controlar un médico, pero hay muchos remedios tradicionales que pueden ayudar a mejorar el estado de quien la padece.

Aparte de mucho reposo que debe seguir el enfermo con esta dolencia y del tratamiento farmacológico, os vamos a dar algunos trucos caseros que pueden servir como complemento, como es el caso del zumo de col, que puede mezclarse a partes iguales con zumo de zanahoria.

Tanto una como otra son excelentes aliados del hígado y contribuyen a mejorar. Para que estos zumos sean efectivos, conviene beber al menos dos cada día.

También la planta conocida como cambronera de la China, que tradicionalmente se ha dicho que proporciona larga vida, resulta muy indicada para esto. Hay que hacer una infusión con unas cuantas bayas de esta hierba.

Otra de las plantas que mejor pueden ayudar a combatir la hepatitis es la swertia, muy utilizada en la India para este trastorno. Y es que es muy abundante en las laderas del Himalaya, aunque se recolecta y se comercializa en todos los países por sus virtudes medicinales. Se aconseja tomar dos infusiones al día para que sea efectiva.

¡Tengo gastritis!

Ninguna enfermedad hay que tomarla a la ligera y la gastritis mucho menos, ya que puede degenerar en una de esas úlceras que nos pueden hacer ver las estrella.

Desde aquí os damos un excelente remedio para calmar el dolor que produce la inflamación de la mucosa estomacal: chupar regaliz (abstenerse hipertensos). Así de sencillo. Esta planta tiene efectos antiinflamatorios y, por tanto, calmantes. Además, ¿a quién le amarga un dulce?

Pero como el regaliz no puede hacerlo todo, os recomendamos que todo aquel que padezca gastritis se tome cada día un vaso de zumo de remolacha y de zanahoria a partes iguales. Para que tenga mayor efecto sobre el estómago, conviene tomarlo a pequeños sorbos y sin prisa, que las prisas no son buenas y menos para el estómago.

Y para después de las comidas es muy aconsejable tomar una infusión de menta y anís, cuyas propiedades curativas de los problemas digestivos están más que probadas. Conviene poner cada vez en una taza de agua hirviendo una cucharada de una de las dos hierbas. ¡Qué alivio!

¡Me sangra la nariz!

Contrariamente a lo que se cree, cuando una nariz sangra no hay que echar la cabeza hacia atrás. Al contrario, hay que inclinarlas hacia abajo para que la sangre fluya.

Para cortar la hemorragia os recomendamos recurrir a una planta llamada “amor del hortelano”, que por su propiedad de “engancharse” a las piernas de los caminantes, también se conoce como aspérul.

Maja unas cuantas hojas y las aplicas directamente en los orificios nasales. Por su gran poder coagulante la hemorragia se detiene con una rapidez extraordinaria.

Además, existe otro remedio que no es muy agradable para todo el mundo, pero que os lo contamos para los más valientes. Consiste en espolvorear un algodón con alguna de las hierbas indicadas para ello. Sus favoritas eran el hipérico y la hierba de San Roberto.

Primero reduce a polvo las hojas de la planta, machacándolas bien con un almirez y pasándolas después por un tamiz. Espolvoréalo en el algodón y, acto seguido, colócalo en la nariz sangrante. La hemorragia se cortará.

A los que son propensos a padecer hemorragias, recomendamos darles una infusión de eufrasia hecha con una cucharadita de la planta en una taza hirviendo.

¡Esos ganglios!

Normalmente, la aparición de ganglios es señal de que nuestro organismo no está tan sano como debiera estar, ya sea porque padecemos algún tipo de infección o porque nuestra sangre está sucia.

En cualquier caso, si los ganglios duelen o van acompañados de fiebre, lo mejor, como os repetimos muchas veces, es consultar siempre con el médico.

No obstante, la tradición popular cuenta con varios remedios para hacer desaparecer aquellos ganglios que correspondan a procesos vanales. El primero de ellos consiste en tratarlos con completas cataplasmas de arcilla, que tiene a propiedad de aminorar las infecciones.

Hierve un poco de ruda para mezclarla después con la arcilla y lograr una especie de pasta que luego colocarás sobre los ganglios. Las cataplasmas deben cambiarse cada tres horas.

Aparte de los trucos que podían realizarse exteriormente, nuestras abuelas recomendaban tomar líquidos que ayudaran a frenar la infección y limpiar el organismo.

Para estos casos, los mejores líquidos que pueden ingerirse son los hechos a base de frutas, especialmente la naranja y la piña. No sirve comprarlos ya envasados.

La ingesta de dos jugos al día, uno en ayunas y otro antes de comer, es la cantidad ideal para controlar los ganglios. Probadlo y me contáis.

¿Tienes diviesos? (forúnculos)

Sólo las personas que alguna vez hayan sufrido un forúnculo o divieso saben lo mucho que duele y que cuesta hacerlo “desaparecer”. Lo primero que os recomendamos es que nunca, ¡nunca! lo reventéis. Con un remedio tan sencillo como cataplasmas calientes, el “clavo” o la pus saldrá por sí sola.

Desde tiempos inmemorables se vienen curando los forúnculos con algo con lo que parece increíble: la finísima piel que hay entre la cáscara del huevo y la clara. Pon a cocer el huevo y, aún caliente, lo pelaba y con cuidado separaba esta piel o membrana que colocaba enseguida sobre la zona afectada para que no se enfriara demasiado.

Tradicionalmente se ha confiado mucho en este remedio para acabar con los diviesos, pero hay otras maneras que aprovechan mucho el calor. Es el caso de las infusiones de cola de caballo.

Conviene hacer una tisana bien concentrada, con dos cucharadas de esta hierba y, una vez filtrada y sin que pierda calor, se empapa muy bien en un algodón, que luego se pasa por el forúnculo varias veces.

Por último os contaremos que en varios lugares de España, desde antaño, tienen una forma muy original de curar los diviesos: mastican un poco de trigo, lo colocan sobre el forúnculo y lo cubren con una gasa. Mano de santo.

Tengo ¡lombrices!

Aunque cada vez se oye menos esta expresión, las lombrices siguen estando ahí, en los intestinos. Hace dos décadas atrás tener estos parásitos era muy frecuente, pero como más vale prevenir que curar, os queremos dar algunos consejos por si las moscas.

Uno de los más eficaces consiste en masticar cada día en ayunas unas hojas de albahaca. ¡Cómo no va a tener poder esta planta si en África la utilizan para combatir el dolor producido por la picadura de un escorpión!

Además, otro remedio mucho más directo que el anterior se encuentra en la granada, cuyas virtudes tenífugas, es decir, de expulsar lombrices, ya se conocían 2.500 años antes de nuestro era.

Esto demuestra lo efectivo que es este remedio tan sencillo de poner en práctica. Prepara una deliciosa bebida mezclando medio litro de semillas de zumo de esta fruta, al que habrás añadido un poco de los tabiques internos de la granda, con dos chorros de miel.

Toma dos cucharadas de este zumo en ayunas y otras tantas antes de irte a dormir durante cinco días. Después de este tiempo bebe a diario una infusión de verbena y serpol a partes iguales durante tres días más y di adiós a las lombrices.