Un cuerpo casi perfecto en verano

Estamos en pleno verano. Muchos ya han disfrutado de sus vacaciones y otros están a punto de hacerlo. Es entonces cuando ellos y ellas se colocan el bañador y se miran al espejo. ¡Horror! El bikini no sienta bien y el michelín se ha hecho dueño y señor de nuestra cintura. Lo peor es que solo quedan un par de meses para el verano y ahí sí que todo el mundo quiere lucir palmito.

Con la moral a tope, porque ese michelín tiene que desaparecer ya, chicos y chicas, mayores y adolescentes corren a apuntarse al gimnasio para conseguir sus objetivos.

De hecho, es en la época primaveral cuando hay mayor número de socios en estos recintos, sin olvidar, por supuesto, el mes de enero, después de que tras las campanadas hagan el propósito de aprender inglés, ir al gimnasio, apuntarse a sevillanas y empezar no sé cuantas colecciones inservibles.

Lograr un cuerpo casi perfecto en poco tiempo se podría decir que es una misión también casi imposible. Pero sí se puede mejorar el aspecto notablemente si se toma la historia en serio. En el gimnasio hay actividades, como es el caso del spinning  (bicicleta estática con mucha marcha), que ayudan a quemar muchas calorías y a fortalecer, de manera casi milagrosa la zona de los glúteos, los muslos y los gemelos. Es muy importante ser constante y practicarlo, al menos dos veces por semana.

Para los que no quieran demasiada caña existen otras opciones más tranquilas. Quemas menos, pero fortaleces los músculos, especialmente el abdomen, y logras mucha elasticidad. Para eso está el Pilates, una técnica que lleva revolucionando a famosos y anónimos durante muchos años. Recomendable, además, para todas las edades.

Lo que es poco recomendable es comprar cada uno de esos aparatos milagrosos que anuncian en las distintas cadenas de televisión y que prometen rebajar muchísimos centímetros y tonificar el cuerpo como el de un atleta en pocas semanas. La mayoría de ellos no sirven absolutamente para nada, salvo para quedarse con el bolsillo más vacío.

Otra buena opción es la gimnasia callejera. Es decir, coger las zapatillas, el chándal y comenzar a correr a diario durante una hora. Hay que empezar poco a poco para coger ritmo, pero es muy eficaz y más económico que el gimnasio. Ahora que se está poniendo de moda el alquiler de bicicletas, tampoco es descabellado coger una, por el carril bici, eso sí, y hacer unos cuantos kilómetros.

A pesar de todo esto, no hay que olvidar que el ejercicio debe estar acompañado por una dieta equilibrada, baja en grasas, que contribuya a perder peso, y beber al menos dos litros de agua diarios para eliminar toxinas. El cuerpo lo agradece.

Como complemento a todo lo anterior se pueden añadir cremas anticelulíticas, reductoras, reafirmantes… en fin, una amplia gama que se puede encontrar a muy buen precio en los supermercados y que además funcionan, pero funcionan cuando se han cumplido todos los requisitos anteriores: el gimnasio o el ejercicio en la calle, la dieta y la crema reafirmante. Con un poco de sacrificio se puede lograr tener un cuerpo casi de infarto para este verano.

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