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Pies para qué os quiero (que no corran por su mal olor)

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Hoy os vamos a hablar de los pies. Una zona a la que algunas personas dedican mucho tiempo y otras no tanto (y así les va).  Hace muchos años, según me han contado algunas personas de avanzada edad, eran habituales los llamados baños de pies, para evitar problemas de olores. Sigue leyendo

Relaaaaax!

Hace algunos años el estrés prácticamente no existía. Y es que el ritmo de vida que se llevaba entonces era mucho más pausado que el de ahora. En cualquier caso siempre había momentos críticos en los que convenía calmar los nervios. Un susto, una mala noticia…Cuentan que los más mayores ya usaban una relajante infusión de tila para estos casos.

Cuando una persona era de talante nervioso, entonces se le recomendaban hierbas de efecto más contundente, como las bayas de espino blanco o las flores de valeriana. Una infusión de cualquiera de estas plantas era capaz de relajar al más crispado.

Otro remedio para mitigar el estrés es quemar madera de cedro. El cedro, de por sí, es un árbol misterioso. Cuenta la leyenda que su aromática madera sirvió para construir los Jardines Colgantes de Babilonia y el Templo de Salomón. Quema unos trozos de madera de cedro en una habitación y conseguirás tranquilizar los ánimos y evitar discusiones en casa.

Además hay alimentos, como la melaza de caña de azúcar o las semillas de sésamo, ricos en zinc, que resultan muy relajantes, sobre todo para los niños. En casos de nerviosismo leve, la avena, consumida regularmente, también da muy buenos resultados. Y ahora relaaaaax!

 

Habla alto y claro. ¡Despídete de la ronquera!

Hablar largo y tendido, chillar, tomar cosas frías, sufrir golpes repentinos de aireo o abusar del tabaco son algunas de las muchas situaciones que pueden hacer que suframos ronquera. Por eso hoy os vamos a dar unos cuantos remedios para que podáis decir las cosas altas y claras, sin miedo a quedarse sin voz.

Si ves que tienes ronquera, en primer lugar coge un buen puñado de flores de saúco secas y échalas en una palangana repleta de agua caliente. Toma los vapores de esta planta tan utilizada para aliviar las afecciones respiratorias y notarás un alivio inmediato.

También con plantas, con el tamarindo, se puede prepara una infusión. En este caso hay que filtrarla y dejarla entibiar antes de dársela al afectado para que haga gárgaras y su voz mejore como por arte de magia.

Si tu problema no es que la ronquera sea algo pasajero, sino habitual, aquí tenemos remedio para casi todo. Prepara un jarabe con dos cebollas, tres cucharadas de miel y un litro de agua. Se deja hervir a fuego lento durante una hora. Toma cuatro cucharadas al día y comienza a decir adiós a la siempre molesta e incómoda ronquera.

Pies siempre frescos (da igual la época del año)

Hoy os vamos a hablar de los pies. Una zona a la que algunas personas dedican mucho tiempo y otras no tanto (y así les va).  Hace muchos años, según me han contado algunas personas de avanzada edad, eran habituales los llamados baños de pies, para evitar problemas de olores.

El problema de los pies malolientes sigue existiendo, pero afortunadamente también tenemos remedios caseros para evitarlos. Como hace años, es fundamental tener una palangana en casa. Las plantas más refrescantes del herbolario para darles un buen baño a nuestros pies son el romero, la hierbabuena y la menta, que las mezclaremos y las llevaremos a ebullición en un litro de agua. Espera 20 minutos y filtra. Después, echa el zumo de dos limones y ponlo en la palangana (o en el vidé, en caso de que no tengas). Mantén los pies sumergidos durante quince minutos y di adiós a olores desagradables durante todo el día.

Otro remedio que debéis tener en cuenta es que después del baño hay que secar  a conciencia los pies, sobre todo entre los dedos. A continuación puedes darle un masaje con alcohol o vinagre de sidra. Cualquiera de estas dos sustancias desinfectará los pies y contribuirá a evitar el mal olor.

Por último, y parte fundamental, es seguir una dieta rica en silicio, un mineral que regula la producción del sudor, y que se encuentra en alimentos como las fresas, las cebollas, las almendras y las uvas. Pruébala y ya verás cómo nadie sale corriendo cuando se siente al lado tuyo en el metro o el autobús.

¿Quieres aumentar tu concentración mental? ¡Apunta!

Aunque la mayoría de los estudiantes ya han pasado los temidos exámenes de febrero, les recomendamos que guarden este post para más adelante, cuando llegue la hora de hincar los codos de verdad.

Hay veces que necesitamos una ayuda extra para concentrarnos delante de los libros, y no es nada recomendable acudir a ciertos remedios conocidos por todos, pero que, a la larga, dejan secuelas. Por eso hoy os damos algunas recetas mucho más naturales, como la siempre socorrida melisa. Cuentan que ya los antiguos herboristas decían que la melisa rejuvenece, fortalece el cerebro y combate la caída del pelo. Pero una de sus aplicaciones más espectaculares es la de aumentar la concentración mental. El té de melisa es una bebida insustituible en estudiantes y en todos aquellos que deben realizar un gran esfuerzo intelectual.

Dos o tres tazas al día, además de mejorar y calmar los nervios, combaten las pocas ganas de estudiar. Si además la endulzas con miel, obtendrás energía extra.

Otra planta recomendable es el romero, que estimula la circulación de la sangre a la cabeza. Quemar unas cuantas hojas hace que los estudiantes distraídos consigan una mayor concentración.

Pero como los mayores también necesitan en ocasiones una ayuda extra para su memoria, les recomendamos tomar ginkgo biloba (de venta en herbolarios). Y ahora creo que ya no se me olvida nada. ¿O sí?

A veces resultado complicado concentrarse en el trabajo o en los estudios

¿Quieres ver la vida en rosa? (o casi)

Hay momentos en la vida en los que lo vemos todo negro. Algunas personas mayores me comentaban que para combatir este estado de ánimo recomendaba abrir la ventana nada más levantarse, recibir en la cara los primeros rayos de sol y respirar profundamente el aire de la mañana. Si esto no funciona, siempre existen otras alternativas.

Por ejemplo, nada mejor que una copita (no queremos fomentar el alcoholismo, por supuesto) tomada en el momento justo para alegrar el ánimo. Prepara un vino balsámico que, además de estar muy rico, resulta útil para combatir los pensamientos negros. Se hace añadiendo seis ramas de romero en un litro de vino blanco dulce. Tienes que dejarlo en maceración, bien tapado, durante quince días y tomar una cucharada (una) cuando lo necesites.

Otra fórmula antidepresión es vaporizar la casa con hisopo. Calienta dos litros de agua y, cuando rompa a hervir, añade ocho cucharadas de hisopo. Apaga el fuego (a ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad) y coloca el recipiente en un lugar seguro. Los vapores que desprenden te harán ver las cosas de otra manera.

Por último, si tienes un día torcido, concédete el placer de sumergirte en un baño templado, donde habrás añadido una infusión de melisa y abrotano macho. Muy importante: Abstenerse embarazadas. Por lo demás, que tengáis un buen y soleado día. 

Todo el mundo tiene días con el estado de ánimo más bajo, pero se puede superar

Disfruta siempre de un aliento fresco

Tener un aliento fresco es algo fundamental. Si se acerca el chic@ más guap@ del mundo y comprobamos que padece de halitosis huimos despavoridos. Por este motivo hoy os vamos a dar algunos prácticos consejos para tener siempre un aliento fresco, que además es signo de clara salud.

Vamos a poneros en un caso extremo, el de la India. Allí el curry, bien picante, causa estragos en el olor bucal. Ellos lo solucionan mascando semillas de cardamomo después de cada comida. El cardamomo, la especia más antigua que existe, elimina el mal olor provocado por las comidas fuertes y refresca la boca.

En casa tampoco falta nunca una infusión concentrada de anís verde, mano de santo para el mal aliento. Y ahora diréis: ¿dónde se compra? Pues se hace de una forma muy sencilla: mezclando cinco cucharadas de semilla de anís en un litro de agua hirviendo. Se deja reposar diez minutos, se filtra y se embotella. Es bueno utilizarlo como elixir bucal dos o tres veces al día y de este modo también se consigue un aliento dulce y fresco.

Ahora bien, si lo que necesitas es un remedio rápido, prepárate un enjuague añadiendo a un vaso de agua tibia quince gotas de agua oxigenada y una cucharada de sal marina. Puedes sustituir el agua oxigenada por la misma cantidad de bicarbonato sódico.

El mal aliento es molesto y desagradable, pero se puede combatir