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Como un lirón (trucos para dormir mejor)

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Los problemas personales, el estrés, el trabajo y otros factores externos pueden trastocar tu sueño. Todos sabemos que dormir bien es fundamental para estar descansado al día siguiente y poder seguir con nuestro ritmo habitual. También es necesario para que la piel descanse y se regenere. Vamos, que una noche de insomnio afecta a todo nuestro organismo. Por eso hoy te queremos dejar algunos consejos prácticos para que pongas en marcha y logres dormir como un lirón. Sigue leyendo

¡Te canta…el aliento!

Hay pocas cosas más desagradables que estar hablando o al lado de un persona a la que le huele mal el aliento, un problema que en el 75 por ciento de los casos es provocado en la misma boca, bien sea por la mala higiene bucal o bien por otros factores externos, como beber alcohol, tomar condimentos como el ajo y la cebolla o fumar.

También hay enfermedades orales, como la gingivitis, las mismas dentaduras postizas o, incluso, la infecciones respiratorias en garganta, pecho o pulmones pueden ser causantes de la llamada halitosis.

Los padecimientos sistémicos, tales como la diabetes, enfermedades hepáticas, renales y desórdenes gastrointestinales, entre otras, pueden ser factor de riesgo para tener mal aliento.

Pero, ¿qué se puede hacer ante este problema? Para poder combatirlo, además de los consabidos sprays que venden en farmacias y herbolarios, pero que son pan  para hoy y hambre para mañana, lo primero que hay que hacer es identificar que lo causa, así se podrá saber qué tratamiento se tiene que implementar para erradicarlo por completo.

Aquí os dejamos algunos consejos prácticos para poner remedio a este mal que afecta a más gente de la que pensamos. El primero de ellos es que, después de haber cepillado tus dientes, como sueles hacerlo, disuelve una par de cucharadas de sal en agua tibia; con esta solución haz buches. La sal ayuda a eliminar bacterias y a desinflamar encías, además de que previene la formación de sarro.

Además, echa mano de vez de en cuando de este brebaje se prepara con medio litro de agua potable, al que hay que agregarle dos cucharadas de salvia roja, una flor muy utilizada en la medicina tradicional china, se pone a hervir y se tiene que deja reposar por 20 minutos. Después de lavarte los dientes, tienes que utilizar este enjuague bucal “especial”.

No te olvides del perejil. De hecho, esta hierba la puedes utilizar de dos formas: la primera consiste en hacer una infusión con agua, varías ramas de perejil y tres piezas de clavo de olor molido. Cuando hayan hervido hay que colar el líquido y hacer buches con el preparado. La segunda es mucho más fácil, ya que sólo tienes que masticar las hojas del perejil crudo, porque las sustancias que posee la hierba ayudan a combatir las bacterias y a mejorar el aliento.

También os invitamos a usar varias especias que normalmente se utilizan para dar mejor sabor a las comidas, también pueden contribuir a eliminar el mal olor, tales como el ya mencionado clavo de olor, el anís o las ramas de canela, las cuales sólo tienes que masticar para que impregnen tu boca con su aroma y sabor.

De todos es muy conocido, además,  que el bicarbonato ayuda a tener mejor salud bucal. En un vaso de agua disuelve una cucharada de bicarbonato, con esta solución enjuaga tu boca después de haberla lavado. Ten por seguro que el mal olor se irá y tus dientes lucirán más blancos.

La menta tiene propiedades desinfectantes, además de que te dejan un fresco y agradable aroma en la boca, así como un elixir que puedes preparar mezclando en la licuadora zanahorias, espinacas y pepino y consumiendo un vaso después de cada comida.

Por último, os instamos a vinagre de manzana y agua. Esta solución también la puedes utilizar como enjuague. El ácido acético que contiene el vinagre bajará el pH de tu boca matando las bacterias que causa la halitosis.

Fortalece tus encías

Aunque antaño lo de ir al dentista no era una práctica tan habitual como lo está siendo hoy, si existía cierta facilidad a la hora de detectar que las encías estaban enfermas. Y como todas las dolencias, conviene actuar rápido para que se no desarrollen problemas mayores.

Ha aquí algunos remedios: Ante unas encías inflamadas o sangrantes, hay un viejo truco que consiste en frotarlas con hojas tiernas de llantén lavadas, al menos dos veces cada día y a conciencia, aunque sin hacer movimientos bruscos.

Aparte de esta hierba, también pueden utilizarse las hojas de salvia bien lavadas. También son muy eficaces los enjuagues bucales de una mezcla de tomillo y sal. Se hace la infusión de tomillo con una cucharada de la planta en agua hirviendo y, cuando haya reposado siete minutos, se filtra y se le añade una pizca de sal.

Los enjuagues deben hacerse tres veces al día para que sean más efectivos y mantenerlos mientras las encías no recuperen su buena salud.

Otro planta que se suele usarse en estos casos es la verdologa, que tiene propiedades antisépticas y antiinflamatorias y que antaño se consumía como alimento. Notarás un gran alivio es una zona tan delicada como es la boca.

¡Eres peor que un dolor de muelas!

Cuántas veces no habremos pronunciado esta frase a lo largo de nuestra vida. No obstante, es cierto que un dolor de muelas es de lo más molesto. Si te desesperas porque la clásica bolsa repleta de cubitos de hielo no te libera del esta inquietante molestia, no te subas por las paredes y pon en marcha un remedio que ya utilizaban nuestras abuelas: la ceniza de la chimenea.

En una de aquellas antiguas palanganas que usaban para lavarse, echaban un puñado de ceniza, una pizca de salvado y otra de pimienta. Lo cubrían con agua muy caliente. Cuando estaba más templada, metían los pies durante un largo rato, frotándolos uno contra el otro. El dolor de muelas desaparecía mientras hacían este sencillo gesto.

Al mismo tiempo, se practicaban una especie de masajes en los laterales del dedo índice de la mano, justo a la altura donde nace la uña. El secreto está en ejercer presión en este punto, que está directamente relacionado con la dentadura. La molestia se alivia de inmediato.

Y si no te gusta ninguno de los otros consejos, te sugerimos que eches mano del clavo en especia, cuyo aceite tiene virtudes anestesiantes. Puedes utilizarlo de dos formas, como lo hacían antaño: masticando un clavo sobre la muela que duele o mezclando dos clavos con agua hirviendo para hacer gárgaras cuando el agua esté tibia.

Combate los mareos de mayores y pequeños en los viajes

Para algunas personas sólo oír la palabra viaje hace que se les revuelva el estómago. De hecho, muchas de ellas prefieren renunciar a hacer el traslado que pasar un mal rato por los dichosos mareos (que casi todos pensamos que son psicológicos). Recuerdo que de pequeña mi padre nos dijo que si nos ponía un algodón con una tirita en el ombligo (seguro que os sentís identificados) no nos volveríamos a marear. Nos lo puso un par de veces, luego ya íbamos en el coche como si tal cosa. (Puedo prometer y prometo que antes echábamos los higadillos por la boca).

Pero bueno, si éste no es tu caso. Si ya procuras no leer ni voltear mucho la cabeza mientras vas en el coche, pero aún así te mareas como una sopa por corto que sea el trayecto, aquí te vamos a dejar unos consejos para ver si mejoras.

El primero de ellos es llevar siempre en el bolso un trozo de raíz de jengibre y saborearla mientras haces el viaje. Y si alguna vez debes marcharte con prisas y descubres que te has quedado sin esta preciada planta, no te preocupes, también puedes recurrir a la corteza de un limón.

Los más pequeños de la casa también están expuestos a los mareos, igual que los mayores. El problema es que el sabor del jengibre les puede resultar demasiado fuerte, por eso es mejor que optes por otras alternativas como los caramelos de miel. Está más que comprobado que si los niños comen estos dulces mientras van en el coche, el mareo pasa de largo. Ahora bien, no les atiborres de ellos, porque luego llegarán las caries y los problemas dentales y será peor el remedio que la enfermedad. ¡Buen viaje!

Luce dientes sanos y fuertes cada día

La dentadura es una de las partes esenciales del cuerpo. Unos dientes bien cuidados dicen mucho de una persona. Por este motivo os vamos a dar unos cuantos consejos para mantenerlos sanos y fuertes. Hay que recordar que antiguamente no existían las prótesis dentales y que sólo las clases adineradas podían recurrir a aquellos horribles dientes de oro.

Nosotros vamos a utilizar productos mucho más económicos para cuidar nuestra boca. Uno de ellos es la avena, rica en calcio. Con ella puedes hacerte tu propia crema dental. Para ello tienes que dejar en remojo una cucharada de semillas de avena en la nevera durante diez horas. Una vez pasado este tiempo, se mezcla con una cucharada de almendras y otra de aceite de maíz y se machaca en el mortero hasta hacerlo polvo. Añade agua hasta obtener una pasta y utilízala como dentífrico. Sana y natural.

Los japoneses, por ejemplo, utilizan el té verde para todo, desde combatir la obesidad hasta prevenir el cáncer. Uno de los usos más importantes de esta planta es la de proteger los dientes. El té verde evita la acumulación de bacterias e los dientes y la proliferación de caries. Bebe de dos a tres tazas al día después de las comidas.

Por último, no podíamos olvidarnos de la zanahoria, rica en provitamina A, una vitamina vital para los dientes y, al mismo tiempo, actúa de improvisado dentífrico ya que elimina el sarro. Tomar una zanahoria cruda al día es una excelente costumbre.

Dientes sin caries. Adiós a la pesadilla de los peques.

Buenos y aromáticos lunes. Hoy vamos a empezar hablando de caries, esa palabra especialmente odiada por los niños y que los mayores les repiten de forma constante cuando van a comprar sus deliciosas chuches al quiosco. Como ya hemos dicho, la caries es un auténtico azote, sobre todo para los más pequeños de la casa. Para prevenirla (más vale prevenir que curar), además de tener bajo llave los dulces y bebidas azucaradas, existen varios remedios caseros muy útiles.

Cierto es que los niños no son muy amantes de la verdura (más bien todo lo contrario), pero es necesario que las consuman si quieren mantener la carie alejada. Es más que recomendable tomar a diario verduras de hojas verdes, como la lechuga, la escarola, la col o las espinacas, todas ellas en crudo (puedes hacerlas en zumo o en ensalada). Es una excelente costumbre para llegar a adultos con una dentadura perfecta.

También son muy buenos los enjuagues con bicarbonato. Para hacerlo, sólo tienes que añadir un tercio de cucharadita de esta sustancia en un vaso de agua. Después haces gárgaras y te enjuagas la boca con ello. El bicarbonato evita que la acidez de los restos de comida ataque a los dientes y provoque la temida caries.

Pero, sin duda, el truco más eficaz contra la caries es mantener una buena higiene dental. Además de lavarte los dientes después de cada comida, no olvides usar la seda dental (como si fueras Julia Roberts en Pretty Woman). Si la empapas en una infusión de manzanilla, obtendrás mejores resultados. Comprobado.