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¡Cuida tus rodillas!

La tradición popular ha bautizado el dolor de rodillas con los más pintorescos nombres: rodilla de criada, rodillas de clérigo… pero el caso es que nadie está a salvo de él, sea cual sea su profesión. Así que, para mantener tus rodillas sanas, sigue estos consejos.

Desde siempre se tenía mucha fe en las llamadas “hierbas de San Juan”, una mezcla compuesta por pétalos de rosa y hojas de sáuco, fresno y nogal. Echa dos puñados de estas hierbas en un barreño con agua y lo colocas  bajo las rodillas, justo delante de los pies.

Siéntate, cubre las piernas con una manta y recibe estos aromáticos vahos durante unos diez minutos. De esta manera conseguirás aliviar el dolor.

No podemos dejar de hablar, tratándose de dolores de rodillas, de la consuelda,  cuyo nombre popular es “sueldahuesos”, una planta de gran utilidad para calmar los males relacionados con las articulaciones.

Escalda durante un para de minutos un puñado de hojas de consuelda y aplícalas , calientes, pero que no quemen, sobre las rodillas. Renuévalas en cuanto se enfríen.

Por último os recomendamos comer una o dos hojas de salvia al día, ya que de este modo las articulaciones se mantienen sanas y flexibles. Pueden acompañarse de pan tostado y queso fresco.

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¡De rodillas! (y sin dolores)

Antaño, cuando se solían fregar los suelos a mano, muchas personas sufrían inflamación y dolor en las articulaciones de las rodillas, una enfermedad conocida como bursitis, que en aquellos tiempos se nombraba popularmente como “rodillas de fregona” o “rodillas de fregona”.

Ya entonces combatían estas molestias con emplastos calientes, ya fueran de algas, de arcilla o de consuelda. Sentían alivio desde los primeros momentos en que se aplicaban estas cataplasmas, a las que recurrían tanto como era necesario, sobre todo cuando el dolor de estas articulaciones se hacía cada vez más insoportable.

Además de esto, las personas que castigaban mucho esta zona del cuerpo solían darse baños con hojas de abedul o de ortiga. Esta última planta incluso combate el dolor si se toma cocida, bien sea en sopa o en infusión.

También existe otra planta, la zarzaparrilla, muy eficaz para este problema, y debe tomarse en tisanas que se deben de beber de forma regular, tanto para prevenir el dolor como la inflamación de las articulaciones de las rodillas.

Mejora la flebitis

Aquellas personas que padezcan flebitis den cuidarse mucho para que este problema no derive en una trombosis de consecuencias irreversibles. Para las venas hinchadas y dolorosas, la tradición también ofrece variados remedios.

El secreto para mejorar esta enfermedad está en la alimentación, que debe hacerse a base de frutas y verduras, mejor si se toman en su estado natural. Se aconseja tomar cada día un litro y medio de agua mezclada con el zumo de limones, lo que facilita que la sangre fluya y aleja la posibilidad de que se formen trombos.

También por vía interna se puede prevenir este mal, tomando una infusión de consuelda (sólo 20 días al año) y una cucharada de lecitina, que también ayuda a disolver los trombos sanguíneos.

Por vía externa, lo más aconsejable es que se pongan en alto las extremidades afectadas y que en el lugar donde se encuentren las venas afectadas se coloque una cataplasma de árnica, diluida, dos veces al día.

Conviene mantener estas cataplasmas durante diez minutos para que hagan efecto. Lo más importante: todos estos trucos deben combinarse SIEMPRE con el tratamiento médico.

¿Rodillas con dolores? ¡Prueba nuestros consejos!

Antaño, cuando se solían fregar los suelos a mano (aún hay gente que lo hace), muchas personas sufrían inflamación y dolor en las articulaciones de las rodillas, una enfermedad conocida como bursitis, que en aquellos tiempos se nombraba popularmente como “rodillas de fregona” o “rodillas de párroco”.

Pues bien, si sufres esos dolores tan molestos te recomendamos que hagas un emplasto caliente, ya sea con algas, de arcilla o de consuelda. Te garantizamos que sentirás alivio desde los primeros momentos.

Además, al ser un tratamiento externo, puedes recurrir a ellos siempre que sea necesario, sobre todo cuando el dolor en estas articulaciones se hacen cada vez más insoportables.

Aparte de este remedio, muy sencillo, las personas que castigaban mucho sus rodillas solían darse baños con hojas de abedul o de ortiga. Esta última planta incluso combate el dolor si se toma cocida (puede hacerse en forma de sopa o de infusión.

Para finalizar, queremos hablaros de la zarzaparrilla, una planta cuyas raíces se habían utilizado par dar sabor a una bebida refrescante. Preparala en infusión y tómala con regularidad para prevenir tanto el dolor como la inflamación. ¡Qué alivio!