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¿Sudas mucho? ¡Toma nota!

¿Ante cualquier pequeño esfuerzo notas que estás sudando como si hubieras corrido la mismísima maratón de Nueva York? ¿En tu ropa siempre está ese antiestético cerco que deja el sudor especialmente debajo de las axilas? Hoy os vamos a dar una serie de consejos prácticos para intentar sobrellevar este problema de la mejor manera posible.

En primer lugar os diremos que beber una taza de infusión de salvia todos los días contribuye a reducir la actividad de las glándulas sudoríparas. Si además aplicas un puñado de hojas frescas de salvia mezcladas con jugo de tomate sobre las axilas comprobarás que resulta tan eficaz que los desodorantes comerciales.

No te olvides de mojar las axilas con una mezcla de té de corteza de sauce y bórax y de empolvarlas, una vez que estén limpias y secas con maicena o polvo de arroz.

Otro práctico remedio consiste en mezclar 1 cucharada de bicarbonato de soda  y el jugo de un limón.  Lavar las zonas de mayor sudoración a diario con esta preparación.

Por último, os aconsejamos aplicar unas gotas de aceite de árbol del té sobre las axilas.  Este aceite mata las bacterias que producen el mal olor.

No hace falta decir que para mantener una higiene adecuada, las personas que tengan este problema deben ducharse, al menos, dos veces al día, además de cuando hagan algún ejercicio especialmente duro, usar prendas transpirables que le faciliten la expulsión del sudor y sin con todo esto persiste el problema acudir al médico, como os decimos siempre, para despejar dudas sobre posibles males relacionados con la tiroides o la diabetes.

¡Te canta…el aliento!

Hay pocas cosas más desagradables que estar hablando o al lado de un persona a la que le huele mal el aliento, un problema que en el 75 por ciento de los casos es provocado en la misma boca, bien sea por la mala higiene bucal o bien por otros factores externos, como beber alcohol, tomar condimentos como el ajo y la cebolla o fumar.

También hay enfermedades orales, como la gingivitis, las mismas dentaduras postizas o, incluso, la infecciones respiratorias en garganta, pecho o pulmones pueden ser causantes de la llamada halitosis.

Los padecimientos sistémicos, tales como la diabetes, enfermedades hepáticas, renales y desórdenes gastrointestinales, entre otras, pueden ser factor de riesgo para tener mal aliento.

Pero, ¿qué se puede hacer ante este problema? Para poder combatirlo, además de los consabidos sprays que venden en farmacias y herbolarios, pero que son pan  para hoy y hambre para mañana, lo primero que hay que hacer es identificar que lo causa, así se podrá saber qué tratamiento se tiene que implementar para erradicarlo por completo.

Aquí os dejamos algunos consejos prácticos para poner remedio a este mal que afecta a más gente de la que pensamos. El primero de ellos es que, después de haber cepillado tus dientes, como sueles hacerlo, disuelve una par de cucharadas de sal en agua tibia; con esta solución haz buches. La sal ayuda a eliminar bacterias y a desinflamar encías, además de que previene la formación de sarro.

Además, echa mano de vez de en cuando de este brebaje se prepara con medio litro de agua potable, al que hay que agregarle dos cucharadas de salvia roja, una flor muy utilizada en la medicina tradicional china, se pone a hervir y se tiene que deja reposar por 20 minutos. Después de lavarte los dientes, tienes que utilizar este enjuague bucal “especial”.

No te olvides del perejil. De hecho, esta hierba la puedes utilizar de dos formas: la primera consiste en hacer una infusión con agua, varías ramas de perejil y tres piezas de clavo de olor molido. Cuando hayan hervido hay que colar el líquido y hacer buches con el preparado. La segunda es mucho más fácil, ya que sólo tienes que masticar las hojas del perejil crudo, porque las sustancias que posee la hierba ayudan a combatir las bacterias y a mejorar el aliento.

También os invitamos a usar varias especias que normalmente se utilizan para dar mejor sabor a las comidas, también pueden contribuir a eliminar el mal olor, tales como el ya mencionado clavo de olor, el anís o las ramas de canela, las cuales sólo tienes que masticar para que impregnen tu boca con su aroma y sabor.

De todos es muy conocido, además,  que el bicarbonato ayuda a tener mejor salud bucal. En un vaso de agua disuelve una cucharada de bicarbonato, con esta solución enjuaga tu boca después de haberla lavado. Ten por seguro que el mal olor se irá y tus dientes lucirán más blancos.

La menta tiene propiedades desinfectantes, además de que te dejan un fresco y agradable aroma en la boca, así como un elixir que puedes preparar mezclando en la licuadora zanahorias, espinacas y pepino y consumiendo un vaso después de cada comida.

Por último, os instamos a vinagre de manzana y agua. Esta solución también la puedes utilizar como enjuague. El ácido acético que contiene el vinagre bajará el pH de tu boca matando las bacterias que causa la halitosis.

Chocolate, un placer muy saludable

Como todo, comer chocolate puede aportar numerosos beneficios a la salud, siempre y cuando no se abuse de él. Cuanto más cacao puro contenga, mejor. Además de ese dicho popular que lo pone como sustitutivo del sexo (mucho mejor complementar ambas cosas), este dulce alimento es perfecto para controlar la diabetes, aunque no lo parezca, ya que el cacao no contiene tanta azúcar como parece.

También os lo recomendamos para reducir el colesterol, como antioxidante, para prevenir las caries, mejorar la cirrosis o la fatiga crónica, disminuir la presión arterial y por sus cualidades antinflamatorias.

Una par de pastillas de chocolate con cacao puro también es bueno para ayudar a prevenir el cáncer, así que no dudéis es daros un pequeño homenaje como postre o a media tarde.

Con chocolate también se elaboran algunas mascarillas, que podéis encontrar en tiendas de cosmética, que dejan la piel hidratada y exfoliada, lo que permite lucir un cutis mucho más terso y cuidado.

Un placer más que saludable que os recomendamos apuntéis en vuestra dieta diaria.

Cuidados para niños y mayores durante el verano

Si bien es cierto que los niños y los mayores están siempre bien cuidados, es precisamente ahora, en verano, cuando los termómetros superan los 30 grados de temperatura durante muchas jornadas, cuando hay que prestarles más atención. También los adultos deben tener especial cuidado en esta época estival.

Tanto para niños como para mayores es imprescindible beber mucha agua o líquidos isotónicos durante los días de mucho calor. De esta manera se evita la deshidratación y las fatales consecuencias que puede conllevar. Los refrescos con azúcar se pueden tomar, con moderación, ya que pueden alterar los niveles de azúcar en el caso de los diabéticos. El agua es mejor consumirla del tiempo o ligeramente fría, ya que helada puede alterar el funcionamiento del estómago y provocar diarreas.

En verano, lo mejor es permanecer en casa, con las persianas bajadas y evitando las habitaciones más cálidas del hogar, durante las horas donde los termómetros alcanzan mayor temperatura. Desde las 12 del mediodía hasta bien entrada la tarde es recomendable que niños y mayores no salgan a la calle y así evitar insolaciones.

Los niños deben llevar siempre gorras y camisetas que protejan la cabeza y la piel. Además, es muy fácil convencerles de que se le pongan ahora que hay muchos modelos con sus dibujos animados favoritos o con los colores del equipo de fútbol de los seguidores. Si se opta por llevarlos a la playa o a la piscina, hay que darles una crema con un alto factor de protección (muchas marcas las fabrican especiales para estas edades). También aquí es recomendable que permanezcan a la sombra o debajo de una sombrilla.

Para estos colectivos, al igual que para los adultos, es fundamental crear menús a base de ensaladas fresquitas (se pueden hacer multitud de combinaciones) y no realizar comidas copiosas, difíciles de digerir. Además, es recomendable evitar que hagan mucho ejercicio físico, ya que el desgaste es mucho mayor con las altas temperaturas.

En las personas mayores es más que conveniente vigilar la tensión, para comprobar que está bien y evitar mareos o desmayos. Las caídas pueden acarrear graves lesiones, más difíciles de sanar a una determinada edad.

Y para refrescarse, nada mejor que un delicioso helado. Eso sí, hay que elegir aquellos que aporten agua al cuerpo y no consumir los que resulten demasiado dulces o cremosos, que solo provocarán una mayor sensación de sed.

El aire acondicionado y los ventiladores pueden hacer más llevadero el calor, pero hay que tener cuidado de no exponerse directamente a ellos, pues pueden provocar daños en la garganta y catarros que en verano son más complicados de curar. El verano es una época para disfrutar, pero sin olvidarse de que la salud es fundamental para poder tener calidad de vida.

La cebolla y sus propiedades curativas

La cebolla, además de sus múltiples y variados usos en la cocina, tiene, además, numerosos beneficios para la salud. A pesar de ser un producto bastante poco agradecido para las personas que tienen que manejarla a diario, ya que origina un picor en los ojos que provoca lágrimas, este alimento es especialmente bueno para las personas que padecen diabetes, una enfermedad incurable, y con la que hay que tener muy controlada la alimentación y, especialmente, los azúcares.

Por su contenido en glucoquinina, conocida como la insulina vegetal, puede ayudar a combatir esta enfermedad, que afecta por igual a mayores que a pequeños, y que, al no manifestar síntomas evidentes, puede llevar a producir comas diabéticos e, incluso, la muerte.

Para aquellos que son diabéticos, incorporar la cebolla a su tratamiento es muy importante ya que ellos necesitan depurar su sangre y la cebolla ayuda a depurarla, desinfectándola, ya que actúa eliminando las impurezas de la sangre, tornándola más limpia y pura y por lo tanto con más defensas.

Además, la cebolla tiene la particularidad de alejar a los molestos insectos veraniegos. Para ello, solo hay que frotar una vez por semana puertas y ventajas con el agua de la cocción de las cebollas. El resultado es inmediato. Pero si el mal está hecho y los insectos ya han picado a la persona, la cebolla es buenísima para aliviar el dolor de las picaduras, pues absorbe el veneno.

En el caso de que sea de abeja, hay que poner una rodaja cruda sobre la picadura y mantenerla, al menos, durante media hora. Si la picadura es solo de un mosquito, basta con frotarse la zona con media cebolla.

También es muy buena para todas las afecciones respiratorias, cuando se tiene tos, catarro, resfriado, gripe o bronquitis, si se prepara el jugo de una cebolla junto con el jugo de un limón y dos cucharadas de miel y lo tomamos caliente ayudará a recuperarse al enfermo. No debemos olvidar que las cebollas crudas o cocidas o también su jugo, funcionan muy bien en caso de estreñimiento.

La cebolla guarda otras cualidades desconocidas por muchos, como el que extraer el juego de la misma y extenderlo masajeando la cara puede ser un buen remedio antienvejecimiento. Barato, sano y sin efectos secundarios.

Sin azúcar, por favor

Sin duda alguna, la diabetes es una enfermedad que no puede tratarse sin ayuda del médico, pero la tradición popular también tiene remedios que complementan a la perfección las directrices de los especialistas.

Una vez más, los frutos de la tierra son los mejores aliados para combatir esta enfermedad. Desde hace mucho tiempo, a todo aquel que era diabético se le recomendaba que tomara en ayunas varias ramitas de perejil, una de las hierbas más adecuadas para esta enfermedad.

Evita este remedio su sufres dolencias cardiacas o alergia a esta planta. En cualquier caso, en la despensa de la abuela también se encuentra otro remedio que ayuda a tratar la diabetes: la alcachofa. Es muy beneficioso comerla a menudo, pero es mucho más efectivo tomar el caldo donde haya hervido la alcachofa.

En sustitución de la alcachofa también pueden utilizarse vainas de las judías, pero en este caso en infusión.

Una de las mejores hierbas que pueden tomar los diabéticos es el diente de león, ya sea en ensalada o en infusión también. Es muy recomendable que tomen cada día tres tazas de esta tisana son concretar, que deben beber despacio y a pequeños sorbos.

Longevidad: En busca del elixir de la eterna juventud

Años y años buscando el ansiado elixir de la eterna juventud y resulta que el único secreto para vivir más años es… ¡alimentarse bien! Cuentan los más mayores que tomando un diente de ajo se vivía más y mejor. Y es verdad que en muchos casos las personas con las que hemos tenido oportunidad de hablar han llegado a centenarios.

Y es que el ajo previene muchas enfermedades que afectan a la tercera edad, como pueden ser el colesterol, la hipertensión, la diabetes y, además, fortalece el cuerpo contra las infecciones. Pocos son los valientes que se atreven a comer un diente de ajo en ayunas, por lo que resulta mucho más recomendable hacerlo en forma de perlas. Dos unidades resultan igualmente eficaces y menos olorosas.

También el tomillo es una planta con fama de retrasar el proceso de envejecimiento, además de mantener la vitalidad y proteger de las enfermedades. Prepara una infusión echando una cucharada de tomillo en una taza de agua caliente. Deja reposar durante diez minutos y filtra. Toma dos o tres tazas al día.

Por último, os vamos a hablar de la avena. Si se consume con regularidad, aumenta el vigor y combate enfermedades como el insomnio y el colesterol. Toma dos cucharadas de copos de avena integral al día y lo podrás comprobar por tí mismo. ¡Palabra de aromasdesalud!