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Estoy por los suelos

La hipotensión no es un trastorno grave, pero sus síntomas resultan molestos. Por este motivo, a continuación os vamos a dar una serie de sugerencias que ayuden a mejorar tu salud si es tu caso.

De siempre se ha dicho que tener la tensión baja es un seguro de vida, y no le falta razón, pero los mareos, cansancio o dolor de cabeza que acarrean resultan de lo más incómodos.

Un buen aliado de los hipotensos es la artemisa tomada en infusión, que se puede mezclar también con cardo, mariano y salvia. No está demás tener un buen puñado de frutos secos a mano. Las almendras, las nueces y las pipas ayudan a encontrarse mejor.

En tu dieta tampoco deben faltar las legumbres y los cereales integrales, que te ayudarán a superar los mareos y dolores de cabeza típicos de este trastorno.

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Combate la hipotensión

Aunque tener la tensión baja no acarrea tantas complicaciones como sufrir de tensión arterial alta, también debe tenerse muy en cuenta, ya que puede provocar mareos, desfallecimientos… o bien ser el síntoma de un problema de mayor gravedad.

Uno de los remedios más utilizados desde siempre para reanimar a alguien que había sufrido una bajada de tensión es dar a tomar al doliente un café, a ser posible recién tostado, con unas gotas de licores varios, como el coñac. Es una solución poco recomendable por contener alcohol.

Por esto también os damos otros consejos como tomar una infusión de nuez de cola que, aunque contiene cafeína, resulta más suave que el café.

Además de esta tisana, es recomendable que quienes siempre tienen la tensión muy baja, algo sumamente prohibido para los que sufren hipertensión: comer productos salados. Esto conlleva incluir en su dieta alimentos como el bacalao o los frutos secos, aunque tampoco conviene abusar de ellos.

La tensión baja también se combate tomando una cucharada de miel en ayunas cada mañana. Tiene unos efectos muy beneficiosos para todo.

Más verduras frescas, más ácido fólico

No sólo de hierro se nutre la sangre. Hay otro componente, crucial sobre todo para la mujer, que tiene tanta o más importancia: el ácido fólico. Tener unos niveles de ácido fólico antes y durante el embarazo resulta imprescindible para dar a luz un bebé sano.

A este ácido se le llama fólico porque proviene, principalmente, de las hojas de las plantas. Muchos desconocen la existencia de este componente, pero saben que lo más sano para una mujer embarazada o que quisiera estarlo, era comer verdura a diario.

Las hojas verdes, como las espinacas, la lechuga o las acelgas son una buena provisión. Es muy importante que estas verduras se consuman crudas o poco hechas, ya que el ácido fólico se destruye en la cocción.

Además de los alimentos anteriormente citados, no olvides incluir en tu dieta otros como la levadura de cerveza, las legumbres y los frutos secos, que constituyen una inagotable fuente de este componente.

El ácido fólico también se encuentra en las hierbas ricas en hierro. La ortiga muerta, la milenrama, la genciana y la centaura son algunas de ellas. Haz un tisana mezclando todas ellas y toma dos tazas al día.

Por último os recomendamos tomarlo a temporadas y evitar, sobre todo, si se tiene gastritis.

Embarazo sin náuseas

Cuando se está en estado de “buena esperanza”, la alimentación juega un papel importantísimo. Para prevenir las típicas náuseas del embarazo, os recomendamos tranquilidad y buenos alimentos. ¡Sigue su consejo!

Por la mañana, no te levantes de la cama de un salto. Lo más probable es que, acto seguido, tengas que ir corriendo al lavabo. Lo mejor es desperezarse a gusto durante unos minutos y levantarse lentamente.

Un buen truco para evitar los mareos es comer dos o tres piezas de fruta en ayunas. Las mejores son la pera, la piña natural, la manzana y la uva.

Si durante el día, algo muy frecuente en las embarazadas, determinados olores y sabores te hacen arrugar la nariz, ten siempre a mano una bolsita de frutos secos para ir picando entre horas.

Con el estómago lleno te resultará mucho más fácil llevar las náuseas. También es importante evitar los fritos y las comidas excesivamente grasas o muy condimentadas.

Después de cada comida, no es mala idea tomar una tisana digestiva para asentar el estómago. La más recomendada para el embarazo es la de manzanilla y hojas de frambueso.

Añade una cucharadita de cada una de estas hierbas en una taza de agua hirviendo y tómala a pequeños sorbos. La espera se hará mucho más dulce.