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Cuidados para el cutis seco y la piel grasa

Hoy os queremos dar unos consejos prácticos para cuidar vuestra piel. El cutis seco se caracteriza por una clara deshidratación cutánea y por la carencia de grasas y sustancias nutritivas esenciales para la piel.

Por lo tanto, su tratamiento cosmético consistirá en un empleo racional y preventivo de leches y cremas detergentes fisiológicas, en la aplicación de cremas nutriticas de noche, hidratantes de día, tónicos refrescantes y emolientes y de máscaras especiales para lograr nuestro objetivo de terminar con la sequedad.

Os recomendamos emplear tónicos a base de pepino, manzanilla, milenrama, zumo de zanahoria, en definitiva, alimentos ricos en vitaminas A y E.

Por el contrario, la piel grasa se caracteriza por un exceso de secreción de la misma y por lo tanto hay que actuar sobre las glándulas sebáceas, tanto con preparados hormonales como mediante aceites esenciales y astringentes.

Su tratamiento cosmético consistirá, ante todo, en utilizar leches detergentes par la belleza de la piel que, a pesar de eliminar la mayor parte de la grasa, no la dejen demasiado privada de ella, lo cual haría reaccionar a las citadas glándulas con una hiperproducción de grasa.

Os aconsejamos usar tónicos astrigentes y aromáticos, a base de salvia, romero, mejorana y espliego, así como máscaras de naranajo, zumo de pomelo, infusiones de caléndula y de hipérico.

Por último, os diremos que es muy importante cuidar vuestra alimentación para mantener una piel sana.

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Despídete de las molestias digestivas

Hay ciertas enfermedades asociadas al aparato digestivo que reaparecen en determinadas épocas del año y que se pueden aliviar utilizando plantas medicinales, sin necesidad de recurrir a tratamientos químicos.

Si padeces ardor de estómago, te recomendamos que prepares un combinado en el que debes mezclar a partes iguales tomillo, hipérico, ajenjo, melisa y raíz de valeriana en infusión durante unos 10 minutos. Pon cuatro cucharadas de la mezcla en un litro de agua y bebe una taza caliente por la mañana y otra por la noche.

En el caso de que hayas comido algo que te haya sentado mal o, simplemente, hayas cogido frío y tengas diarrea, te diremos que la betónica se considera desde hace mucho tiempo como un remedio excelentes contra esta dolencia y otras relaciones con el aparato digestivo.

Para prepararla, debes verter un cuarto de litro de agua hirviendo sobre una cucharadita llena de betónica y dejar que repose durante 15 minutos. Se cuela y se bebe. (Lo recomendable son dos o tres tazas diarias).

¿Sufres dolor de estómago? Pues apúntante a la manzanilla, que proporciona un alivio rápido y que además se recomienda en casos de gastritis crónica y úlcera. En estas situaciones hay que tomar una taza tres veces al día con el estómago vacío.

Para prepararla, vierte una taza de agua hirviendo sobre una o dos cucharaditas llenas de flores de manzanilla y cuélala diez minutos después.

Por último, si tu problema es la acidez nada mejor que el jugo de col, que podrás obtener con una licuadora. La mejor manera de aliviarla es tomar después de las comidas un poco de este líquido. Los eructos ácidos y los dolores desaparecerán con gran rapidez.

¡Me sangra la nariz!

Contrariamente a lo que se cree, cuando una nariz sangra no hay que echar la cabeza hacia atrás. Al contrario, hay que inclinarlas hacia abajo para que la sangre fluya.

Para cortar la hemorragia os recomendamos recurrir a una planta llamada “amor del hortelano”, que por su propiedad de “engancharse” a las piernas de los caminantes, también se conoce como aspérul.

Maja unas cuantas hojas y las aplicas directamente en los orificios nasales. Por su gran poder coagulante la hemorragia se detiene con una rapidez extraordinaria.

Además, existe otro remedio que no es muy agradable para todo el mundo, pero que os lo contamos para los más valientes. Consiste en espolvorear un algodón con alguna de las hierbas indicadas para ello. Sus favoritas eran el hipérico y la hierba de San Roberto.

Primero reduce a polvo las hojas de la planta, machacándolas bien con un almirez y pasándolas después por un tamiz. Espolvoréalo en el algodón y, acto seguido, colócalo en la nariz sangrante. La hemorragia se cortará.

A los que son propensos a padecer hemorragias, recomendamos darles una infusión de eufrasia hecha con una cucharadita de la planta en una taza hirviendo.

¡Me das úlcera!

Las úlceras pueden ser gástricas o duodenales, pero en general las conocemos como úlceras de estómago, un término no del todo correcto, pero con el que se identifica rápidamente esta dolencia.

Pero hoy no vamos a dar una clase de gramática y lengua, sino que queremos daros algunos consejos para ayudar a la cicatrización de esas úlceras. El primer alimento que os sugerimos consumir es el plátano.

Aunque requiere un poco de paciencia, deja secar su pulpa al sol y luego podrás pulverizarla. Y es que el polvo de plátano tomado con regularidad ayuda a curarlas.

Si prefieres ahorrar tiempo, siempre puedes ir a una frutería especializada, comprarlo y utilizar el molinillo de café.

También el zumo de aloe vera, utilizado sobre todo como desintoxicante del organismo, también se usa para curar las úlceras. Toma una cucharada después de cada comida y te sentirás mucho mejor. Además contribuirás a su cicatrización.

Por último, para neutralizar los ácidos que erosionan el estómago y hacen que la úlcera sea cada vez más pronunciada, prepara una tisana mezclando a partes iguales gordolobo, malva, malvarisco e hipérico. Toma dos tazas al día y empezarás a notar resultados.

Adiós a las hemorragias nasales

Contrariamente a los que se cree, cuando una nariz sangra no hay que echar la cabeza hacia atrás. Todo lo contrario, hay que hacerlo hacia adelante para que la sangre fluya.

Pero en estos casos lo que realmente importa es cortar la hemorragia y para ello os vamos a dar una serie de consejos. El primero de ellos es el uso de una planta llamada “amor de hortelano” por su propiedad de engancharse a las piernas de los caminantes, también conocida como aspérula.

Maja unas cuantas hojas y las aplicas directamente en los orificios nasales. Su gran poder coagulante hace que la hemorragia se detenga con una rapidez extraordinaria.

Otro remedio muy utilizado consiste en espolvorear un algodón con algunas hierbas indicadas para ello, caso del hipérico y la hierba de San Roberto. Primero se reduce a polvo las hojas de la planta, machacándolas bien y pasándolas después por un tamiz.

Después, se espolvorean en el algodón y se colocan en la nariz sangrante. La hemorragia se corta. Pero si eres muy propenso a las hemorragias nasales lo mejor es tomar infusión de eufrasia, hecha con una cucharadita de la planta en una taza de agua hirviendo. ¡Notarás los resultados!