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Manzanilla para aliviar las molestias oculares

¿Tienes los ojos enramados? ¿Sufres picores o lagrimeo constante? Pues aquí os dejamos otro remedio muy sencillo. Coged manzanilla (bien sea en bolsa o bien de la que venden suelta en los herbolarios. Echad agua en un cazo y poner a hervir.

Cuando esté caliente, en una tacita se pone o un sobre de esta infusión o una cucharada si la habeís adquirido suelta. La dejáis que repose unos diez minutos, tapando el recipiente para que la mezcla tome más consistencia. 

Una vez que el líquido esté tibio (probad que el calor es soportable) se coge una jeringuilla (sin aguja, claro está)  se rellena y se aplica dentro del ojo. Notaréis un alivio inmediato. Repetid este proceso durante un par de días.

Como siempre, recalcaros que estos trucos son para afecciones leves o puntuales. Si las molestias persisten acudid a un especialista para que os ponga un tratamiento médico.

Dientes de leche (la pesadilla del bebé)

Cuántas veces habremos visto llorar a un bebé con sus puños metidos en la boca y cuántas veces les habremos dado de comer pensando que tenía ganas. Esta es una de las maneras que tiene un niño de corta edad de quejarse cuando le están saliendo los dientes de leche.

Ya las abuelas solían preparar a sus bebés una pasta de polvo de olmo rojo y agua de manzanilla que, al aplicarla sobre las encías doloridas, las calmaba totalmente.

La pasta se consigue preparando primero una infusión con una cucharadita de manzanilla en una taza de agua hirviendo que, tras diez minutos de reposo, se filtra y se reserva para, una vez templada, mezclarla bien con dos cucharaditas de polvo de olmo rojo.

Con extrema higiene, y siempre después de haberte lavado muy bien las manos, coge un poco de esta pasta con tu dedo índice y fricciona la encía. Verás cómo se tranquilizará poco a poco.

Y para hacer más llevadera la salida de sus dientes, también puedes darle alguna infusión de toronjil o verbena, ya sea con la ayuda de una cuchara o introduciéndola en su biberón. Estas hierbas conseguirán que tu bebé esté menos irritado y duerma mucho mejor mientras le salen los dientes. ¡Feliz descanso!

Como el culito de un bebé

Si los bebés pudieran hablar, nos podrían explicar lo mal que lo pasan cuando tienen el culete escocido. Por suerte, hay viejos remedios de los más útiles para mantenerlo en las mejores condiciones.

Lo mejor para aliviar las escoceduras de un bebé es dejarlo el mayor tiempo posible con el culito aire. Además,  os recomendamos efectuar los lavados en la zona con infusión tibia de caléndula, romero y flor de saúco.

Esta mezcla calma la irritación y ayudar a mejorar las molestas escoceduras. También resulta muy eficaz la pomada de caléndual (de venta en herbolarios y herboristerías).

Y siguiendo con recomendaciones, es bueno dar a los más peques de la casa pequeñas cantidades de infusión de manzanilla. Esta planta hacer que el pipí sea menos ácido y no irrite tanto la piel. Algo que también es aconsejable para las mamás que le esté dando el pecho a su bebé.

Por último, si la irritación resulta muy molesta, “pinta” el culito del niño con yema de huevo cruda ligeramente batida. Retíralo con agua al cuarto de hora. El huevo hidrata y calma la piel.

¡Qué sea un ratito bueno! (parto fácil)

Antiguamente, algunas mujeres actuaban como improvisadas comadronas y conocían un sinfín de remedios para facilitar el duro trabajo del parto. En una época en que los niños venían al mundo “a lo vivo”, las parturientas recibían esta pequeña ayuda como agua de mayo.

Se trata de la melisa, una planta que se ha utilizado desde tiempos inmemoriales como eficaz ayuda en el embarazo y en el parto. La infusión de esta planta se utiliza para aliviar los dolores de las contracciones, además de regularlas y facilitar la recuperación del útero tras el alumbramiento.

Esta infusión se administra durante los dos últimas semanas del embarazo, a razón de una taza al día, o bien añadiendo sus deliciosas hojas frescas, de sabor ligeramente mentolado, en las ensaladas.

Otro remedio utilizado por las antiguas parteras eran las hojas de frambueso. Prepara una infusión añadiendo una cucharadita de esta planta por cada hoja de agua hirviendo. Se deja reposar cinco minutos, se filtra y se toma una taza al día durante las últimas semanas del embarazo.

Y para los nervios de última hora, un remedio que relaja y calma el dolor: la infusión de manzanilla, tila y lavanda. Toma una o dos tazas antes del parto y te sentirás mejor, aunque haya que pasar el ratito malo para ver la cara del bebé.

¿Quieres lucir un cabello rubio de lo más natural?

Primero, y ante todo, feliz día del padre y muchas felicidades a joses, josefas, pepas, pepitos…Una vez dicho esto, hoy queremos hablaros otra vez del cabello. El pelo se oscurece con la edad y es una lástima. Hay mucha gente que daría lo que fuera por recuperar el rubio de su niñez. Pues bien, es vuestro día de suerte, porque os vamos a dar una serie de consejos que darán un atractivo brillo dorado a tus cabellos rubios o dorados.

Hubo una época en que los tintes artificiales eran patrimonio exclusivo de las “señoritas bien” (por suerte desaparecieron). Por este motivo se hacían una gran variedad de tintes naturales , por supuesto, mucho más asequibles. Uno de los más populares era el zumo de limón. Consiste en aplicarse sobre el cabello húmedo y recién lavado este zumo rebajado con agua. Para que el efecto sea todavía más intenso, puedes secarte el pelo al sol.

También puedes preparar tu propio tinte hirviendo dos cucharadas de raíz de ruibarbo en medio litro de vino blanco durante media hora. Filtra la infusión y reserva la pasta y el líquido separadamente. Mezcla la pasta con una yema de huevo y un chorrito de vinagre de sidra. Aplícalo sobre el cabello, dejando que actué varias horas. Ponte unos guantes mientras realizas esta operación. Aclara después con el vino.

Y por último, para que tu cabello rubio no pierda su brillo, realiza el último aclarado, después de lavarlo, con infusión de manzanilla. Podrás presumir de pelo todo el año.

Dientes sin caries. Adiós a la pesadilla de los peques.

Buenos y aromáticos lunes. Hoy vamos a empezar hablando de caries, esa palabra especialmente odiada por los niños y que los mayores les repiten de forma constante cuando van a comprar sus deliciosas chuches al quiosco. Como ya hemos dicho, la caries es un auténtico azote, sobre todo para los más pequeños de la casa. Para prevenirla (más vale prevenir que curar), además de tener bajo llave los dulces y bebidas azucaradas, existen varios remedios caseros muy útiles.

Cierto es que los niños no son muy amantes de la verdura (más bien todo lo contrario), pero es necesario que las consuman si quieren mantener la carie alejada. Es más que recomendable tomar a diario verduras de hojas verdes, como la lechuga, la escarola, la col o las espinacas, todas ellas en crudo (puedes hacerlas en zumo o en ensalada). Es una excelente costumbre para llegar a adultos con una dentadura perfecta.

También son muy buenos los enjuagues con bicarbonato. Para hacerlo, sólo tienes que añadir un tercio de cucharadita de esta sustancia en un vaso de agua. Después haces gárgaras y te enjuagas la boca con ello. El bicarbonato evita que la acidez de los restos de comida ataque a los dientes y provoque la temida caries.

Pero, sin duda, el truco más eficaz contra la caries es mantener una buena higiene dental. Además de lavarte los dientes después de cada comida, no olvides usar la seda dental (como si fueras Julia Roberts en Pretty Woman). Si la empapas en una infusión de manzanilla, obtendrás mejores resultados. Comprobado.