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Lentejas para ir “como un reloj’

El sedentarismo y una alimentación no del todo sana  son los culpables, entre otros factores,  del estreñimiento. Antaño, cuando los potajes y verduras eran el pan nuestro de cada día, este mal afectaba sólo a unas pocas personas.

El abuso que en la actualidad se hace de los productos refinados han cambiado las cosas y ahora es un problema cada vez más extendido. La solución más rápida es echar mano de un laxante químico, pero como aquí nos gusta darte remedios naturales, te diremos que la mejor manera de recuperar tu regularidad intestinal es con unos buenos guisos de lentejas y garbanzos para comer y verduras para cenar.

Además, las legumbres cocinadas sin grasas no engordan tanto como creemos y resultan perfectas para combatir el estreñimiento. Pero no conviene olvidar que el momento más importante del día para luchar contra ello es a primera hora de la mañana. Este desayuno laxante te irá de maravilla.

Se trata de mezclar dos puñados de cereales integrales, una cucharada de semillas de lino, un yogur natural o el zumo de un kiwi y una cucharadita de miel. Tómalo tranquilamente, masticando bien, y acompañado por una infusión de efectos laxantes, como la de diente de león, jenjibre, mundillo o regaliz, y pronto notarás el efecto.

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¡Que exploto!

Hay personas que tienen un carácter “explosivo”. Es decir, cualquier contratiempo, por pequeño que sea, les saca de sus casillas y no hay quien controle su constante mal genio.

Aunque cuando están tranquilos suelen jurar y perjurar que se van a tomar las cosas de otra manera, es muy fácil que en cualquier momento vuelvan a estallar y se olviden de los buenos propósitos.

Para calmar los ánimos nada mejor que la tisana que a continuación os explicamos. Consiste en mezclar valeriana, melisa y verbena a partes iguales.

Lo recomendable es tomar una infusión a diario durante una semana y descansar durante cinco días. Verás la vida de otra manera.

¡Ay esas varices!

De siempre se ha dicho que para prevenir las varices lo mejor es no fumar, nada de baños calientes, nada de ropa ajustada y mucho ir al lavabo. Esas protuberancias azuladas que no pocas personas lucen en sus piernas, sobre todo las que pasan muchas horas de pie y casi no dan un paso, se pueden combatir con masajes de aceite de oliva o de almendras dulces.

Pero para mejorar las varices no sirve cualquier tipo de masaje. Siempre conviene hacerlo de abajo hacia arriba, es decir, siempre en dirección al corazón para activar la circulación sanguínea.

Otra cosa que no debe faltar en casa de quienes tienen varices son las verduras y frutas frescas, especialmente lechuga y perifollo. Con estas dos últimas se hacían infuisones y se las tomaban templadas a razón de tres al día, preferiblemente tras las comidas.

Además de estos alimentos verdes y sanos, os recomendamos el antivarices por excelencia: el ajo. Con un diente al día es suficiente. Además no hay que olvidar que es bueno reposar con las piernas en alto y caminar a paso ligero durante un buen rato. Así podrás presumir de piernas.

¡Me duele la barriga!

Los dolores de barriga son, por desgracia, más comunes de lo que desearíamos, pero, por suerte, existen remedios naturales de lo más efectivos. Por descontado, la dieta es lo que más hay que cuidar cuando se sufre un trastorno de este tipo.

Un dulcísimo truco para cuando sufres un cólico o dolor de barriga, aunque no es apto para niños, ya que contiene alcohol, es el de las nueces maceradas con anís. Pon en un plato unas cuantas nueces sin cáscara y échales un chorro de este licor.

Déjalo macerar durante media hora y ya las puedes tomar. Esta combinación, sin abusar, por supuesto, gana la batalla al incómodo dolor de barriga.

También existe otra solución que se logra a base de hierbas bien desmenuzadas, concretamente el laurel, la melisa, el tilo, la salvia y la menta (a partes iguales). Conviene tomar una infusión después de cada comida.

Por último os vamos a dar la fórmula de una cataplasma para calmar los dolores del cólico. Pon a hervir durante diez minutos un tomate hermoso y varios pétalos de amapola. En esta agua caliente debe empaparse el paño que se coloca sobre la zona dolorida. ¡Notarás un gran alivio!

¡Quiero más!

A la mayoría de nosotros, el hambre se nos junta con las ganas de comer, pero hay personas que tienen justo el problema contrario: si por ellos fuera, no comerían nunca. Nada mejor que estos “aperitivos” naturales para hacerles cambiar de idea.

El sabor amargo, y al mismo tiempo refrescante de la endibia, es un excelente entrante. Prueba a prepararlas en ensalada y ya verás como el estómago se anima y pide más. Si no te gustan las endibias conseguirás el mismo efecto con las ensaladas.

Además, cuando un niño no quiere comer, meterle la cuchara en la boca se convierte en un asunto de vida o muerte. Para evitar que la cosa termine en batalla campal, lo mejor es ofrecerle una infusión de hojas de alcachofa.

Añade unas cuantas hojas en una taza de agua hirviendo, deja que repose y filtra. Ofrece al pequeño una tacita de esta infusión al día endulzada con una cucharadita de miel.

Por último os vamos a hablar de las flores del apetito, las de centaura. Tomadas en infusión aumentan las ganas de comer. Para que no resulten tan amargas, añádele unas hojitas de menta y ¡bon appetit!

¡De rodillas! (y sin dolores)

Antaño, cuando se solían fregar los suelos a mano, muchas personas sufrían inflamación y dolor en las articulaciones de las rodillas, una enfermedad conocida como bursitis, que en aquellos tiempos se nombraba popularmente como “rodillas de fregona” o “rodillas de fregona”.

Ya entonces combatían estas molestias con emplastos calientes, ya fueran de algas, de arcilla o de consuelda. Sentían alivio desde los primeros momentos en que se aplicaban estas cataplasmas, a las que recurrían tanto como era necesario, sobre todo cuando el dolor de estas articulaciones se hacía cada vez más insoportable.

Además de esto, las personas que castigaban mucho esta zona del cuerpo solían darse baños con hojas de abedul o de ortiga. Esta última planta incluso combate el dolor si se toma cocida, bien sea en sopa o en infusión.

También existe otra planta, la zarzaparrilla, muy eficaz para este problema, y debe tomarse en tisanas que se deben de beber de forma regular, tanto para prevenir el dolor como la inflamación de las articulaciones de las rodillas.

Sin azúcar, por favor

Sin duda alguna, la diabetes es una enfermedad que no puede tratarse sin ayuda del médico, pero la tradición popular también tiene remedios que complementan a la perfección las directrices de los especialistas.

Una vez más, los frutos de la tierra son los mejores aliados para combatir esta enfermedad. Desde hace mucho tiempo, a todo aquel que era diabético se le recomendaba que tomara en ayunas varias ramitas de perejil, una de las hierbas más adecuadas para esta enfermedad.

Evita este remedio su sufres dolencias cardiacas o alergia a esta planta. En cualquier caso, en la despensa de la abuela también se encuentra otro remedio que ayuda a tratar la diabetes: la alcachofa. Es muy beneficioso comerla a menudo, pero es mucho más efectivo tomar el caldo donde haya hervido la alcachofa.

En sustitución de la alcachofa también pueden utilizarse vainas de las judías, pero en este caso en infusión.

Una de las mejores hierbas que pueden tomar los diabéticos es el diente de león, ya sea en ensalada o en infusión también. Es muy recomendable que tomen cada día tres tazas de esta tisana son concretar, que deben beber despacio y a pequeños sorbos.