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¡Que no se te hinchen las… piernas!

Nada mejor que un buen masaje para aliviar las piernas hinchadas. Esta dolencia puede tener causas muy variadas, desde un calzado demasiado alto o apretado al exceso de caminar. Si éste es tu caso prueba a darte un  baño frío y alguna loción especial para piernas cansadas que puedes encontrar en cualquier hipermercado a un precio más que asequible y verás cómo se te pasa rápidamente.

Otro sencillo truco que se debe adoptar si se observa hinchazón en la zona de las piernas y los tobillos después de un día de ajetreo consiste en tumbarse levantando los pies con ayuda de un almohadón, a fin de que las articulaciones queden más altas que el resto del cuerpo, lo que favorece el reflujo de la sangre venosa hacia el corazón y la reabsorción del líquido que se ha infiltrado por los tejidos.

Se puede dormir toda la noche en esta posición, que no resulta incómoda en absoluto, pues lo pies descansan cómodamente.  Una advertencia: conviene poner el altillo debajo de la sábana inferior (o sea entre ésta y el colchón para que no se mueva). Por la mañana notarás un alivio y habrán vuelto a su forma natural.

Pero si ves que el problema persiste y no realizas grandes esfuerzos físicos te recomendamos, como siempre, que acudas al médico, porque entonces puede tener relación con algún trastorno leve de la función renal, linfática o circulatoria.

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Piel exfoliada y suave con garbanzos

Sí, sí. Estáis leyendo bien. Aunque parezca mentira podéis tener una piel exfoliada y suave con garbanzos. Y es que ya hace tiempo se utilizaban productos de este tipo, antes de que las “inventaran” las casas de cosmética.

Para conseguirlo, debes mezclar harina de garbanzos con leche, hasta obtener una crema ligeramente rasposa y luego frotar bien todo el cuerpo mediante un masaje suave.

Os recomendamos hacerlo durante la ducha, sobre la piel húmeda. Cuando esté bien repartida, aclara con abundante agua tibia y listo. Luego aplícate una loción hidratante y podrás presumir de una piel suave y sin impurezas. Así de sencillo.

Además, el garbanzo también es bueno para aliviar la hinchazón. Si te has dado un golpe, tritura unos cuentos cocidos y ponte la pasta resultante (caliente, pero sin que queme) en la zona afectada. Repite la operación hasta que obtengas alivio.

No más dolores de espalda

Después de un ajetreado día de trabajo es normal que cuando te enfríes tu espalda te recuerde que está ahí. Si tienes a mano unas medias y dos pelotas (la de tenis sirven), te explicamos cómo se puede aliviar el dolor.

En primer lugar debes introducir las dos pelotas dentro de la media y anudarla para que no se salgan. Puedes cortar el resto del panty para hacer el ejercicio con mayor comodidad.

Recuéstate sobre la cama, colócatelas debajo de la espalda y muévete para que vayan presionando ligeramente las zonas dolorosas de tu espalda, vigilando no pasarlas por la columna vertebral. Haz este ejercicio durante 10 minutos y verás qué alivio.

Además, existen masajes que también pueden servir para mejorar los dolores de espalda. Hierve dos cucharadas de viburno y una de fresno espinoso en tres cuartos de litro de agua durante diez minutos, cuela el líquido y resérvalo.

Las friegas con este condimento te irán de maravilla, ya que ambas hierbas tienen propiedades caloríficas y relajantes.

¡Como un reloj!

Nada más frustrante que salir del cuarto de baño de la misma manera que habíamos entrado: sin éxito alguno. Para ir “como un reloj” empieza el día con uno de estos desayunos anti-estreñimiento.

Por ejemplo, nada más levantarte, bebe en ayunas un zumo de ciruela natural. Si no es tiempo de esta fruta, puedes comprarlo envasado en tiendas de dietética. Otra posibilidad es tomar dos kiwis, también en ayunas, o el zumo de una naranja y un limón.

A continuación puedes desayunar como lo hagas de forma habitual, procurando incluir en tu menú alimentos ricos en fibra, como el salvado o los cereales integrales.

Cuando se trata de un estreñimiento ocasional y se necesita un remedio rápido y eficaz recurre a las hojas de sen. Esta planta es un potente laxante que debe usarse tan solo de forma esporádica. Prepara la infusión añadiendo tres hojas o frutos de sen en una taza de agua hirviendo. Se cuela, se le añade un chorro de limón y se bebe.

No lo deben tomar los menores de dos años ni las embarazadas. Y por último, si prefieres un remedio más dulce, hazte un masaje en el vientre durante unos 20 minutos con aceite de geranio, que te ayudará a tener tu momento “all bran” cada mañana.

¡Eres peor que un dolor de muelas!

Cuántas veces no habremos pronunciado esta frase a lo largo de nuestra vida. No obstante, es cierto que un dolor de muelas es de lo más molesto. Si te desesperas porque la clásica bolsa repleta de cubitos de hielo no te libera del esta inquietante molestia, no te subas por las paredes y pon en marcha un remedio que ya utilizaban nuestras abuelas: la ceniza de la chimenea.

En una de aquellas antiguas palanganas que usaban para lavarse, echaban un puñado de ceniza, una pizca de salvado y otra de pimienta. Lo cubrían con agua muy caliente. Cuando estaba más templada, metían los pies durante un largo rato, frotándolos uno contra el otro. El dolor de muelas desaparecía mientras hacían este sencillo gesto.

Al mismo tiempo, se practicaban una especie de masajes en los laterales del dedo índice de la mano, justo a la altura donde nace la uña. El secreto está en ejercer presión en este punto, que está directamente relacionado con la dentadura. La molestia se alivia de inmediato.

Y si no te gusta ninguno de los otros consejos, te sugerimos que eches mano del clavo en especia, cuyo aceite tiene virtudes anestesiantes. Puedes utilizarlo de dos formas, como lo hacían antaño: masticando un clavo sobre la muela que duele o mezclando dos clavos con agua hirviendo para hacer gárgaras cuando el agua esté tibia.