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Lentejas para ir “como un reloj’

El sedentarismo y una alimentación no del todo sana  son los culpables, entre otros factores,  del estreñimiento. Antaño, cuando los potajes y verduras eran el pan nuestro de cada día, este mal afectaba sólo a unas pocas personas.

El abuso que en la actualidad se hace de los productos refinados han cambiado las cosas y ahora es un problema cada vez más extendido. La solución más rápida es echar mano de un laxante químico, pero como aquí nos gusta darte remedios naturales, te diremos que la mejor manera de recuperar tu regularidad intestinal es con unos buenos guisos de lentejas y garbanzos para comer y verduras para cenar.

Además, las legumbres cocinadas sin grasas no engordan tanto como creemos y resultan perfectas para combatir el estreñimiento. Pero no conviene olvidar que el momento más importante del día para luchar contra ello es a primera hora de la mañana. Este desayuno laxante te irá de maravilla.

Se trata de mezclar dos puñados de cereales integrales, una cucharada de semillas de lino, un yogur natural o el zumo de un kiwi y una cucharadita de miel. Tómalo tranquilamente, masticando bien, y acompañado por una infusión de efectos laxantes, como la de diente de león, jenjibre, mundillo o regaliz, y pronto notarás el efecto.

Más flora intestinal con un buen yogur

Los antibióticos han salvado muchas vidas, es evidente, pero también tienen sus inconvenientes. A la hora de acabar con las bacterias son tan potentes que incluso acaban con las beneficiosas, aquellas que permiten el equilibrio de nuestro organismo.

Hace ya muchos años, los únicos que comían yogur eran los enfermos y los convalecientes. Y es que no hay duda que el yogur es el alimento que mejor restableces la flora bacteriana en el intestino, sobre todo después de un tratamiento prolongado con antibióticos.

El secreto es que se trata de un alimento “vivo”, es decir, que continúa activo tras ser ingerido. En estos casos os recomendamos tomar dos o tres yogures al día.

Otro buen remedio es consumir verduras, que entre otras muchas cualidaes, resultan de gran utilidad para normalizar las funciones del sistema digestivo. Se trata de los puerros, las patatas y las zanahorias.

La mejor forma de beneficiarse de sus efectos es haciendo una sopa de verduras con ellas y tomar tanto el caldo como los tropezones.

Por último, os diremos que, al igual que el yogur, otros alimentos fermentados, como el chucrut o miso (pasta de soja) también tienen la virtud de mantener la flora bacteriana en niveles óptimos.

¡Ay esas varices!

De siempre se ha dicho que para prevenir las varices lo mejor es no fumar, nada de baños calientes, nada de ropa ajustada y mucho ir al lavabo. Esas protuberancias azuladas que no pocas personas lucen en sus piernas, sobre todo las que pasan muchas horas de pie y casi no dan un paso, se pueden combatir con masajes de aceite de oliva o de almendras dulces.

Pero para mejorar las varices no sirve cualquier tipo de masaje. Siempre conviene hacerlo de abajo hacia arriba, es decir, siempre en dirección al corazón para activar la circulación sanguínea.

Otra cosa que no debe faltar en casa de quienes tienen varices son las verduras y frutas frescas, especialmente lechuga y perifollo. Con estas dos últimas se hacían infuisones y se las tomaban templadas a razón de tres al día, preferiblemente tras las comidas.

Además de estos alimentos verdes y sanos, os recomendamos el antivarices por excelencia: el ajo. Con un diente al día es suficiente. Además no hay que olvidar que es bueno reposar con las piernas en alto y caminar a paso ligero durante un buen rato. Así podrás presumir de piernas.

Mejora la flebitis

Aquellas personas que padezcan flebitis den cuidarse mucho para que este problema no derive en una trombosis de consecuencias irreversibles. Para las venas hinchadas y dolorosas, la tradición también ofrece variados remedios.

El secreto para mejorar esta enfermedad está en la alimentación, que debe hacerse a base de frutas y verduras, mejor si se toman en su estado natural. Se aconseja tomar cada día un litro y medio de agua mezclada con el zumo de limones, lo que facilita que la sangre fluya y aleja la posibilidad de que se formen trombos.

También por vía interna se puede prevenir este mal, tomando una infusión de consuelda (sólo 20 días al año) y una cucharada de lecitina, que también ayuda a disolver los trombos sanguíneos.

Por vía externa, lo más aconsejable es que se pongan en alto las extremidades afectadas y que en el lugar donde se encuentren las venas afectadas se coloque una cataplasma de árnica, diluida, dos veces al día.

Conviene mantener estas cataplasmas durante diez minutos para que hagan efecto. Lo más importante: todos estos trucos deben combinarse SIEMPRE con el tratamiento médico.

¿Retienes demasiados líquidos? ¡Toma fresas!

Cuando a nuestro organismo le da por retener líquidos nos sentimos hinchados, como un globo a punto de explotar. En estos casos también hay remedios caseros que pueden hacernos sentir mejor. Por ejemplo, beber agua a palo seco en cantidades industriales no es demasiado agradable, pero si sustituimos el agua por zumo de fresas (natural), la cosa cambia.

Para hacerlo debemos licuar unas cuantas fresas, filtrar el zumo para eliminar los granitos y añade abundante agua. Conseguirás un zumo refrescante y ligero que, además de eliminar líquidos, te ayudará a desintoxicar el organismo. Bebe un litro de agua al día de esta preparación hasta que cese la sensación de hinchazón.

También para este problema podemos contar con otros productos naturales. Hay verduras, como las judías verdes, los berros, los espárragos y el calabacín que combaten la retención de líquidos y hacen perder peso. Toma alguna de ellas a diario, preferentemente para cenar, y te sentirás mejor. No tires el agua de la cocción de estas verduras, si tomas un tazón antes de las comidas, conseguirás que el efecto sea más intenso.

Por último, hay un remedio que suele ir de perlas a casi todo el mundo. Se trata de la infusión de hojas de grosellero negro. Dos tazas de esta diurética bebida al día antes de las comidas te ayudarán a eliminar todo ese líquido que atasca tu organismo y que te impide lucir una bonita figura. ¡Manos a la obra!

Dientes sin caries. Adiós a la pesadilla de los peques.

Buenos y aromáticos lunes. Hoy vamos a empezar hablando de caries, esa palabra especialmente odiada por los niños y que los mayores les repiten de forma constante cuando van a comprar sus deliciosas chuches al quiosco. Como ya hemos dicho, la caries es un auténtico azote, sobre todo para los más pequeños de la casa. Para prevenirla (más vale prevenir que curar), además de tener bajo llave los dulces y bebidas azucaradas, existen varios remedios caseros muy útiles.

Cierto es que los niños no son muy amantes de la verdura (más bien todo lo contrario), pero es necesario que las consuman si quieren mantener la carie alejada. Es más que recomendable tomar a diario verduras de hojas verdes, como la lechuga, la escarola, la col o las espinacas, todas ellas en crudo (puedes hacerlas en zumo o en ensalada). Es una excelente costumbre para llegar a adultos con una dentadura perfecta.

También son muy buenos los enjuagues con bicarbonato. Para hacerlo, sólo tienes que añadir un tercio de cucharadita de esta sustancia en un vaso de agua. Después haces gárgaras y te enjuagas la boca con ello. El bicarbonato evita que la acidez de los restos de comida ataque a los dientes y provoque la temida caries.

Pero, sin duda, el truco más eficaz contra la caries es mantener una buena higiene dental. Además de lavarte los dientes después de cada comida, no olvides usar la seda dental (como si fueras Julia Roberts en Pretty Woman). Si la empapas en una infusión de manzanilla, obtendrás mejores resultados. Comprobado.

Cómo conseguir un vientre plano

El vientre plano se consigue con constancia y buenas costumbres alimenticias

Los excesos de comida de estos días, el sedentarismo, el estrés diario y otros muchos factores influyen a la hora de que los kilos se peguen a nuestro cuerpo y sea complicado lograr ese vientre plano que casi todas las mujeres desean. Como los milagros no existen, lo primero que hay que advertir es que hay que ser constante en nuestros propósitos. No se puede seguir una dieta un día y dejarla de lado al día siguiente.

Pero bueno, al tema, antiguamente los vientres prominentes se disimulaban con esos incomodísimos y apretadísimos corsés que lucía la señorita Escarlata en Lo que el viento se llevó, y que dejaban prácticamente sin respiración a las usuarias. En la mayoría de ocasiones la hinchazón del vientre se debe a una mala digestión de los alimentos. Por eso os recomendamos terminar cada comida con un remedio clásico. Preparar una tisana de anís verde, hinojo y hierba Luisa, mezclados a partes iguales. Esta agradable infusión evita, además, los gases.

Otro remedio eficaz son las duchas escocesas, alternando agua fría y caliente, aunque éste es más para valientes (en invierno no es muy agradable un aclarado helado). Empieza dirigiendo un chorro de agua caliente alrededor de tu ombligo. Después de unos segundos repite la operación, pero esta vez con agua fría. Si se practica esta ducha a diario conseguirás un vientre más firme y una piel más suave.

Por supuesto no podía faltar una dieta antibarriga, en la que no deben faltar los alimentos ricos en fibra, como las verduras hervidas y los cereales integrales. Os recomendamos, además, evitar picantes, té, café, bebidas gaseosas y tabaco. Como veréis cuesta, pero no es imposible lograr una bonita figura con un poco de esfuerzo.