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Remedios de belleza de composición natural (2)

Seguimos con los remedios de belleza de composición natural y lo hacemos hablando de las temidas arrugas, para las que te recomendamos uses aceite de hipérico, de aguacate, pulpa de zanahoria cocida, pieles de naranja y las pongáis en la batidora hasta obtener una consistencia cremosa, que después aplicaréis sobre vuestro rostro a modo de cataplasma.

¿Qué tenéis problemas circulatorios? Pues aquí no os vamos a decir nada nuevo. Tomad ajo en todas sus versiones, ya que posee propiedades hipotensoras; y cebolla, de notorias propiedades desinfectantes internas, siempre y cuando pueda tolerarse su olor, claro está.

Para la jaqueca nada mejor que el zumo de medio limón en una taza de café amargo, mientras que si lo que quieres es un buen estimulante nervioso prepárate una tisana de hojas de romero (20 ó 25 gramos por litro de agua) y bébela cuando estés deprimida.

Un buen aperitivo es la raíz de genciana bien aplastada o en su defecto una taza de té en agua hirviendo, bien azucarada. Y por último, para perder peso, toma de 2 a 6 gramos al día de extracto fluido de encina marina.

Adiós a las espinillas con leche

Si los puntos negros y las espinillas te llevan por el camino de la amargura, hazte esta mascarilla natural. Consiste en mezclar levadura con leche caliente hasta obtener una pasta de textura cremosa.

Aplícala sobre el rostro y deja que actúe durante un cuarto de hora. Retírala con agua fría. Dátela a diario y notarás la piel más limpia y libre de las molestas espinillas.

Además, como muchos ya conocen, Cleopatra se bañaba en leche de burra para mantenerse joven. Si tú también quieres mantener la piel fresca y sin arrugas, prueba con una versión actualizada de este antiguo remedio.

Consiste en mezclar un litro de leche de vaca y un poco de zumo de limón. Echa este líquido en tu bañera -que no deberá estar demasiado caliente- y permanece en ella.

El ácido de la leche y del zumo del limón dejarán la piel perfecta, firme, suave y sin sombra de arrugas.

Pero la leche no sólo es buena estéticamente hablando, también tiene propiedades beneficiosas para el corazón. Ya desde hace mucho tiempo los mayores tenían la costumbre de colocar un paño empapado en leche templada,   más o menos a la misma temperatura del cuerpo, sobre la zona del corazón. De esta manera fortalecían este órgano vital y prevenían enfermedades cardiovasculares.

¡Me derrito!

¿Sudas en exceso? ¿Tienes la sensación de que cualquier día te vas a derretir como un helado? En muchas ocasiones hemos visto a nuestros mayores pasarse por la cara, el cuello y los brazos un algodón humedecido, y cuando les preguntábamos qué hacían nos solían responder que así combatían el sudor.

Pues bien, el algodón en cuestión estaba empapado en el agua que mi abuela preparaba con una hierba de la que ya hablamos hace unos días y que se llama Amor de hortelano, muy utilizada para combatir siempre este problema.

Se prepara un litro de agua con un puñado de esta planta y, después de hervirlo a fuego lento durante 20 minutos, se filtra. Una vez frío, se recurre a él tantas veces como sea necesario. Es como un desodorante natural. Hoy en día, por supuesto, es mucho más cómodo utilizar un pulverizador que el clásico algodón.

Otra loción natural muy utilizada es el limón, con cuyo zumo, diluido al 40 por ciento con agua, se preparaba un líquido refrescante, que se daban fricciones por todo el cuerpo (excepto en las heridas).

Además de estos trucos externos para combatir el sudor, es importante “comer” clorofila para matar las bacterias que originan el mal olor. La clorofila se encuentra principalmente en vegetales de color verde oscuro. Sigue estos pequeños trucos y dí adiós al sudor.

Mejora la flebitis

Aquellas personas que padezcan flebitis den cuidarse mucho para que este problema no derive en una trombosis de consecuencias irreversibles. Para las venas hinchadas y dolorosas, la tradición también ofrece variados remedios.

El secreto para mejorar esta enfermedad está en la alimentación, que debe hacerse a base de frutas y verduras, mejor si se toman en su estado natural. Se aconseja tomar cada día un litro y medio de agua mezclada con el zumo de limones, lo que facilita que la sangre fluya y aleja la posibilidad de que se formen trombos.

También por vía interna se puede prevenir este mal, tomando una infusión de consuelda (sólo 20 días al año) y una cucharada de lecitina, que también ayuda a disolver los trombos sanguíneos.

Por vía externa, lo más aconsejable es que se pongan en alto las extremidades afectadas y que en el lugar donde se encuentren las venas afectadas se coloque una cataplasma de árnica, diluida, dos veces al día.

Conviene mantener estas cataplasmas durante diez minutos para que hagan efecto. Lo más importante: todos estos trucos deben combinarse SIEMPRE con el tratamiento médico.

Pies calentitos: ¡Qué placer!

Los mayores de la casa siempre estaban atentos a la temperatura de los pies, pues eran de la opinión de que unos pies fríos podían ser el origen de muchas dolencias. Por esta razón conocían un montón de remedios para que entraran en calor, que hoy os vamos a contar.

Si llegas a casa con los pies fríos, prepara esta sencilla cataplasma. Coge un boniato grande (si no es de temporada puedes sustituirlo por un nabo) y ásalo en el horno sin pelar. Cuando esté en su punto, lo chafas y aplicas sobres los pies el puré bien caliente.

Una vez que esté frío, lávalos con agua caliente y sécalos. Para mantener el calor, usa unos calcetines o patucos.

Aún con eso y con todo, hay personas que por naturaleza siempre tienen los pies fríos. Si eres una de ellas y te molesta esa sensación, toma el zumo de dos limones con azúcar en varias dosis a lo largo del día. Si sueles tener un pie caliente y el otro frío (un trastorno que puede revelar problemas del hígado) añade al limón una cucharadita de aceite de oliva.

Si tienes que salir a la calle en un día frío y húmedo, pon en el interior de tus calcetines una pizca de pimentón durante un rato. Notarás la diferencia.

Te ayudamos a recuperar peso (sí, oyes bien)

Aunque la mayoría de las personas sufren lo suyo para meter en cintura los kilos sobrantes, también las hay que tienen el problema contrario, es decir, no engordan ni aunque las maten. Una correcta alimentación solucionará el problema.

Un buen alimento para coger peso es la cebada. Este sano cereal actúa sin alterar el equilibrio nutricional. Una buena forma de tomarlo es en gachas. La célebra “agua de cebada”, también muy recomendable, se prepara realizando un decocción y añadiendo un poco de zumo de limón. También puedes añadir copos de cebada directamente a los zumos, el caldo, las ensaladas o los yogures a diario, mejor si es durante el desayuno o la cena.

Otro alimento ideal para este problema son los tradicionales orejones (albaricoques secos). Toma a diario no sólo albaricoques, sino también manzanas, peras, plátanos, etc…, mezclados con el yogur o la leche.

Para los niños delgaditos lo ideal es hacer un caldo de verduras dulces con zanahorias y remolachas.

¿Quieres lucir un cabello rubio de lo más natural?

Primero, y ante todo, feliz día del padre y muchas felicidades a joses, josefas, pepas, pepitos…Una vez dicho esto, hoy queremos hablaros otra vez del cabello. El pelo se oscurece con la edad y es una lástima. Hay mucha gente que daría lo que fuera por recuperar el rubio de su niñez. Pues bien, es vuestro día de suerte, porque os vamos a dar una serie de consejos que darán un atractivo brillo dorado a tus cabellos rubios o dorados.

Hubo una época en que los tintes artificiales eran patrimonio exclusivo de las “señoritas bien” (por suerte desaparecieron). Por este motivo se hacían una gran variedad de tintes naturales , por supuesto, mucho más asequibles. Uno de los más populares era el zumo de limón. Consiste en aplicarse sobre el cabello húmedo y recién lavado este zumo rebajado con agua. Para que el efecto sea todavía más intenso, puedes secarte el pelo al sol.

También puedes preparar tu propio tinte hirviendo dos cucharadas de raíz de ruibarbo en medio litro de vino blanco durante media hora. Filtra la infusión y reserva la pasta y el líquido separadamente. Mezcla la pasta con una yema de huevo y un chorrito de vinagre de sidra. Aplícalo sobre el cabello, dejando que actué varias horas. Ponte unos guantes mientras realizas esta operación. Aclara después con el vino.

Y por último, para que tu cabello rubio no pierda su brillo, realiza el último aclarado, después de lavarlo, con infusión de manzanilla. Podrás presumir de pelo todo el año.